18 septiembre, 2021
, Jorge Julio López

15 AÑOS DESPUÉS, ¿DÓNDE ESTÁ JULIO LÓPEZ?

Jorge Julio López

* Por Rubén López.

A mi viejo le gustaba el fútbol. Durante la dictadura, militaba en la unidad básica Juan Pablo Maestre, en el barrio Los Hornos, en La Plata. Ahí se la daba de director técnico: juntaba a los chicos del barrio y nos enseñaba a jugar, a pesar de que éramos muy pataduras. Lo recuerdo así; a 15 años de su desaparición, son muchas las sensaciones que se juntan. Actualmente se está acusando, otra vez, a Miguel Etchecolatz por delitos de lesa humanidad en el Juicio Arana II, en el que se incluyó el testimonio de mi viejo; a mi papá lo llevan en un casete, para reproducirlo en un video. Lo primero que esperamos es que sea nuevamente condenado.

Este año, junto a la Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires y la Fundación Construyendo Conciencia que presido, empezamos a construir maquetas de los sitios de memoria. Las primeras que hicimos fueron las de Arana II y de la Comisaría Quinta, dos lugares en los que mi viejo fue torturado por Etchecolatz. Canalizamos la bronca y el dolor haciendo cosas, teniendo memoria y, sobre todo, contándole a los más jóvenes qué fue lo que pasó.

La lucha es colectiva, si no no sirve. Hay que seguir pidiendo justicia por Santiago Maldonado y por Rafael Nahuel. Hay que seguir luchando por los Derechos Humanos y exigiendo la aparición con vida de mi viejo. Hay que seguir luchando para que se juzgue a los civiles que propiciaron y patrocinaron la dictadura, porque la mano ejecutora fueron las juntas militares y las policías provinciales, pero hubo un poder económico detrás. También hay que seguir luchando para democratizar la Policía y la Justicia. Son deudas pendientes de la democracia.

Mi viejo sigue presente en cada juicio. Es raro: hace 15 años que no está, pero su testimonio sigue. Muchas veces me dicen «gracias por lo que hacés», y yo respondo «no se agradece, se lucha». Trato así de seguir el ejemplo de mi viejo. A nosotros no nos decía lo que teníamos que hacer: lo hacía. Nosotros aprendimos de ese ejemplo. Me parece que esa es la mejor manera de no olvidarlo.

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