13 septiembre, 2021
, Gatillo Fácil

EL SILENCIO DE LA JUSTICIA QUE ATURDE

Leandro Galeano

Pasaron 3 meses desde aquel domingo 13 de junio, cuando Jonathan Leonel Lloveras, policía bonaerense, le arrebató la vida a Leandro Galeano, un pibe de apenas 15 años. Antes de que le quitaran la vida, Leandro había ahorrado dinero con mucho esfuerzo para comprarse un carrito y así salir a cartonear. Todos los días, desde las cinco de la mañana, caminaba por las calles de Villa Diamante recolectando cosas para juntar unos pesos, y así poder sobrevivir y ayudar a sus hermanos.

Ese domingo por la tarde, mientras paseaba con un amigo, Leandro se encontró con el oficial Lloveras y sufrió en carne propia la impunidad: “El policía ni pensó, sacó el arma y lo fusiló. Era solamente un adolescente”, lamenta Roxana, su hermana. Ese día, su familia se acercó al lugar del hecho y no recibió respuestas sobre lo sucedido. En silencio, los oficiales acapararon la escena del crimen y los funcionarios de la misma institución realizaron las pericias. Siquiera hubo justificaciones sobre por qué esa bala, que tantas veces sortea la vida de los pibes, ese día lo atravesó a él.

Leandro tenía un amor incondicional por sus sobrinos, con los que disfrutaba pasar el tiempo. Rosa, su mamá, todavía no puede tolerar su ausencia y, mientras su familia intenta encontrar explicaciones, abraza fuertemente su recuerdo, como lo hace Roxana: «Mi hermano era una buena persona, nunca le faltó el respeto a nadie. Lo extraño muchísimo, no comprendo por qué nos lo arrebataron».

El único oficial imputado de asesinato, hoy continúa ejerciendo sus funciones. El silencio aturde, ante el pedido de justicia de sus amigos en las manifestaciones y en el encubrimiento: siguen negando los videos de las cámaras de seguridad para la investigación. El silencio aturde, en los pasillos de la Fiscalía de Menores N°3 y no da consuelo a su familia, quienes exigen que la causa sea trasladada a una fiscalía de violencia institucional.

Seguiremos luchando con la frente en alto y no vamos a dejar de nombrarlo, para romper el silencio. ¡Justicia por Leandro!