21 octubre, 2021
, Femicidio

«A NATALIA LA MATÓ LA JUSTICIA DE MENDOZA»

¿Cuántas mujeres más tienen que asesinar para que nos escuchen? Con las lágrimas que caen de nuestros ojos, hoy tenemos que gritar por nuestra vecina, Natalia Tagua, de 37 años, que ayer fue asesinada en plena calle del barrio Constitución, en San Rafael, Mendoza. Antonio Arturo Saez, su ex pareja, la hostigó y amenazó durante días, hasta que ayer a la noche la siguió en el trayecto que ella hacía de la escuela hasta su casa, y la mató ahí, sobre la calle Luzuriaga. Apareció repentinamente por detrás y la asesinó. “La dejó tirada en la vereda y se fugó”, relata Estela Frédé, hermana de Natalia. “A las 3 cuadras lo agarró la Policía, con un corte en el pecho que se había provocado él mismo. Ahora está en el hospital, a la espera de ser trasladado a la Comisaría Octava”.

Natalia tenía una discapacidad que le provocaba una dificultad en el habla, y estaba aprendiendo a leer y escribir. También trabajaba en el comedor comunitario Madres Cocinando de su barrio. “Ella ya había hecho denuncias contra Saez por violencia en la Comisaría 8º y se había acercado al Área de la Mujer del Municipio, pero la Justicia solamente lo tuvo detenido por 15 días en la Unidad Penal de El Cerrito y luego, por orden de los jueces, lo dejaron en libertad”, cuenta Estela. ¡Otra vez lloramos una mujer porque no escuchan! Bajo la orden de la psicóloga y la Fiscal a cargo, Saez quedó en libertad, con el argumento de que no representaba un peligro para Natalia. Hoy sus tres hijos, que tienen 12, 14 y 16 años, quedaron sin mamá. “Están destrozados, no entienden cómo pudo pasar algo así”, se lamenta Estela.

Hoy movilizamos al Kilómetro 0 de la ciudad de San Rafael, desde la bronca y el dolor, para pedir justicia por Natalia. Necesitamos que el Estado y la Justicia se responsabilicen por no haber hecho caso a las denuncias y por haber liberado al femicida. Desde las palabras de Estela, se entiende mejor la impotencia: “El femicidio de mi hermana se podría haber evitado, y fue responsabilidad de la Justicia. Lo dejaron libre porque supuestamente no era una amenaza, y hoy mi hermana no está. Necesitamos que nos acompañen para hacerlo visible, y exigir justicia para que dejen de matarnos”.

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