26 octubre, 2021
, Ley de Etiquetado Frontal

LA ETIQUETA QUE NO DAÑA

¿Conocemos en profundidad aquello que consumimos? Existe un mito a derribar: sabemos lo que comemos. Hoy se tratará el proyecto de ley “Etiquetado Frontal de advertencia y de publicidad, para alimentos o sustancias destinadas al consumo humano” en la Cámara de Diputados de la Nación, a casi un año de su aprobación en el Senado. Tenemos sobre la mesa una problemática que atraviesa a toda la sociedad y puede mejorar la calidad de vida.
La ley de Etiquetado Frontal busca colocar sellos con forma de octógono negro en los envases de alimentos para advertir cuando supera los niveles máximos de nutrientes recomendados por la Organización Mundial de la Salud. Soledad Barruti, periodista y especialista en industria alimentaria, remarca la importancia para garantizar derechos que nos faltan: “Esta ley exige que se retiren personajes, promociones y regalos que acompañan los productos más azucarados, repletos de grasas de mala calidad o con edulcorantes. Sólo así evitamos que se lleven a cabo ciertas formas de manipulación efectivas sobre los productos más nocivos de la góndola, como por ejemplo las publicidades dirigidas a niñas y niños”.
En cada villa, nuestras familias son numerosas y hay una realidad: se come lo que hay, no nos alcanza el dinero para tener una buena alimentación. Desde siempre, los comedores y merenderos son la trinchera que da batalla al hambre e intentamos mejorar la calidad nutricional, a pesar de las dificultades que explica Soledad: «Los espacios alimentarios de barrios populares, por lo general, suelen ser los lugares en donde se canaliza lo peor de la industria alimentaria. Cuando los bancos de alimentos ofrecen mercadería a comedores, entregan las sobras de las grandes marcas, como galletitas o yogures a punto de vencer. Si estos alimentos son consumidos en exceso, hacen mucho daño; por eso también es fundamental el trabajo que se hacen en los comedores para cuidar la salud de vecinas y vecinos».
El conflicto es claro. Si el proyecto de ley no se trata antes de fin de año, pierde estado parlamentario. Este sistema ya se incorporó en algunos países como Uruguay y Brasil; Soledad advierte la urgente necesidad de que el proyecto se apruebe y pueda traducirse en medidas concretas en Argentina: «Hace muchos años que hay especialistas recabando la mejor evidencia científica disponible. La ley no prohíbe nada ni plantea que las personas coman de determinada manera, pero sí busca que puedan tener la información para elegir y acceder al derecho de una salud integral».
En nuestros barrios, sostenemos espacios de huerta comunitaria y nos capacitamos en el trabajo de la tierra, para seguir conquistando derechos, aunque es muy difícil lograrlo. «La alimentación de toda la comunidad debe estar fuera de las garras de la especulación de la agroindustria. Las leyes como la de Etiquetado Frontal y de Acceso a la Tierra, son las que contribuyen a nuestra soberanía alimentaria y al cuidado de los cuerpos y de los territorios. No es casual que estén todas demoradas y enredadas en conflictos de interés», cierra Soledad.
El etiquetado frontal,
es parte de la salud integral.

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