5 noviembre, 2021
, Cartoneros "Plaza Lavalle"

ESENCIA DE LUCHA Y CARTÓN

Con la tracción comunitaria, las y los cartoneros se organizan para sobrevivir. Hace ocho años que 17 compañeras y compañeros se reunieron para dar nacimiento a la Cooperativa Plaza Lavalle de Esteban Echeverría, provincia de Buenos Aires. Desde entonces, todas esas historias de vida se unificaron a través de un objetivo en común: recuperar y vender cartón, en condiciones laborales dignas.
Ante la necesidad de trabajo que circula sin fin por las calles, vislumbraron una salida colectiva. Eduardo Rafael Farías, presidente de la cooperativa, empujó el proyecto desde el principio: «La idea nació en el barrio Bafico, en el terreno de un compañero. Comenzamos por unificar los materiales recuperados; hicimos una venta colectiva y alquilamos la camioneta de un vecino donde trasladamos los bolsones para abaratar costos».
Gracias a la solidaridad de vecinas, vecinos y organizaciones sociales, lograron obtener su propio espacio para juntar los materiales. «Hoy somos 200 compañeras y compañeros, y hay 100 que están esperando sumarse. En un mes juntamos entre 50 y 60 toneladas de diversos materiales”, nos cuenta Eduardo. El proyecto no para de crecer, y Roxana Lastra, secretaria de la cooperativa, también es testigo: «En el marco de la pandemia, cada vez más cartoneras y cartoneros se sumaron. Cuando vemos compañeros que andan con el carrito a mano, les hablamos, entregamos folletos y les invitamos a ser parte».
Hoy las y los trabajadores apoyan la Ley de Envases con Inclusión Social, que propone que las empresas se hagan cargo del costo del reciclado de los envases generados para el mercado. El cuidado del medio ambiente y la búsqueda de condiciones laborales dignas son una prioridad, al igual que la generación de puestos de trabajo y el aporte a la comunidad; por eso, Eduardo denuncia que no tienen el espacio físico que corresponde para las tareas que sostienen: “Hablamos con la Secretaría de Gobierno y Secretaría del Ambiente, que dependen de la Municipalidad, para conseguir un lugar más grande, pagando la mitad de alquiler o llegando a un acuerdo, pero no hubo respuestas». A pesar de las trabas, la cooperativa se organiza para paliar la crisis alimentaria que golpea duro, gracias a sus ollas populares. «Tenemos comedores en barrio Siglo XX, El Zaizar, Monte Chico y La Morita. Cada espacio alimenta más de 40 familias, son las mismas cartoneras o sus hijas quienes empujan esto», relata Roxana.
Con el deseo de eliminar los basurales a cielo abierto, las y los cooperativistas recuperan el suelo a través del reciclado.
Un eslabón ambiental imprescindible,
ahora falta que los escuche el Estado.

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