24 febrero, 2022
, Historias

HISTORIAS DE VILLA: MABEL Y EL DERECHO A ESTUDIAR

Alicia Mabel Rojas tiene 46 años y vive en el barrio Los Álamos, La Matanza. Es panadera y su día arranca a las 6 de la mañana con la rutina de prender el horno y empezar a amasar hasta las 9 de la noche, cuando gira la perilla y vuelve a apagarse.
Mabel terminó la primaria a los 14 años y empezó a trabajar, porque sino no comía. Cuatro años más tarde, quiso retomar los estudios y su día a día era muy tedioso. Se levantaba a las 4 de la mañana y a las 6 entraba a trabajar en una fábrica, 12 horas por día. Salía a las 6 de la tarde y 6:20 entraba al colegio; la carga era demasiada, y no la soportó. Recién en el 2019 pudo terminar la secundaria, a través del Programa de Finalización de Estudios Primarios y Secundarios (FinEs).
Sobre todo lo que trabajó y sigue trabajando, y el poco lugar que nos queda a las villeras para la recreación, comenta: “Yo miro para atrás y lo que hice en 46 años fue trabajar y criar a mis hijas, no hice otra cosa. Ni siquiera tuve vacaciones. La vida no tiene que ser eso, tiene que ser otra cosa”.
Ella está interesada en volver a estudiar y le gustaría ir por el lado de la antropología o historia, “para entender cómo mierda llegamos acá, a ser lo que somos. No estoy contenta con la humanidad que somos. Y creo que estudiando podríamos entender por qué nos equivocamos en el pasado para poder mejorar el futuro”. Sin embargo, hay varios factores que se lo impiden: en primer lugar, la falta de tiempo; en segundo, el precio de los apuntes, que cada vez es más alto. Finalmente, el colectivo 620, que después de las 9.30 de la noche no entra al barrio. Caminar sola a las 11 de la noche durante 18 cuadras no es una opción; pagar un remís, menos.
Mabel termina reflexionando sobre las posibilidades que tenemos en los barrios a la hora de querer estudiar: “El estudio no debería ser un privilegio para algunos, tendría que llegar a todos por igual. Yo siento que me tuvieron en un frasco durante 40 años, y no es justo. Todos tenemos que poder estudiar. Ningún pibe tiene que terminar la primaria y salir a laburar porque no tiene para comer”.