4 febrero, 2022
, CONSUMO PROBLEMÁTICO

¿QUÉ LLEVA A LOS PIBES A ENVENARSE?

“¿QUÉ LLEVA A LOS PIBES A ENVENENARSE?”

* Por José Castiglione, hermano de una de las personas internadas por consumir cocaína adulterada, Hurlingham, provincia de Buenos Aires.

Mi hermano es de Villa Club. Debido a la cocaína adulterada que consumió, tuvo un paro cardiorrespiratorio, se golpeó la cabeza y ahora no le llega sangre al cerebro. Mi vieja lo encontró tirado en el piso de la cocina y ahora está internado con respirador en el Hospital Municipal San Bernardino de Hurlingham. El primer panorama que nos dieron fue que no había un diagnóstico esperanzador, y que nos vayamos preparando para un desenlace negativo. Pero ayer le dijeron a mi mamá que abrió un poco los ojos, así que seguimos a la espera de su evolución.

Hay un montón de mamás, como la mía, que están sufriendo y luchando hace tiempo para sacar a sus hijos de la adicción. En el Hospital de Hurlingham existe una asistencia psicológica, pero no da abasto. No hay infraestructura, ni contención, ni propuestas. Podrían haber capacitaciones para que los jóvenes hagan arbitraje deportivo o cooperativas de trabajo para su independencia económica, pero a nivel nacional tiene que haber voluntad política. No solo es proponer lugares para matar el tiempo, sino espacios donde nos podamos apropiar de herramientas. Los adolescentes hoy laburan de ayudantes de albañil por dos pesos. El primer problema de los pibes es lo económico.

Estos días el tema del consumo se tornó relevante porque la droga tiene veneno, pero la droga es veneno en sí misma. Todos los días mueren pibes por esto, por casos de gatillo fácil, por hambre, por falta de atención médica. Yo vivo en el barrio San Damián y, desde 2013, brindo talleres de boxeo a los pibes tres veces por semana: lunes, miércoles y viernes de 17 a 19 hs. Hace cuatro años que estudio Profesorado de Educación Física en la Universidad de Hurlingham. Doy el espacio en casa, donde asisten 20 pibes, que ya andan con un carrito juntando cobre o hierro para vender y van dejando de lado el deporte para callejear. En los barrios hay pobreza y todas y todos tienen conocidos que consumen cocaína, o fuman paco. 

Los medios masivos de comunicación muestran al chico que se droga sin futuro, como un enfermo, y lo terminan culpabilizando. Ahora bien, ¿qué propuesta hay para un adolescente que crece en un sector donde la madre labura todo el día, y por ende él queda a la deriva y con carencias? Los analgésicos que venden en la farmacia, o las inyecciones que te aplican en un hospital, son para calmar el dolor: la droga se utiliza para eso también. No es un tema para tomarlo a la ligera. Nuestros jóvenes se nos mueren, y a veces ellos mismos eligen morirse porque no tienen un horizonte de vida y todo se les hace cuesta arriba. El desafío es cómo construir ciudadanía entre tanta indiferencia, pero con el real compromiso del Estado y de la sociedad toda.
* Por José Castiglione, hermano de una de las personas internadas por consumir cocaína adulterada, Hurlingham, provincia de Buenos Aires.
Mi hermano es de Villa Club. Debido a la cocaína adulterada que consumió, tuvo un paro cardiorrespiratorio, se golpeó la cabeza y ahora no le llega sangre al cerebro. Mi vieja lo encontró tirado en el piso de la cocina y ahora está internado con respirador en el Hospital Municipal San Bernardino de Hurlingham. El primer panorama que nos dieron fue que no había un diagnóstico esperanzador, y que nos vayamos preparando para un desenlace negativo. Pero ayer le dijeron a mi mamá que abrió un poco los ojos, así que seguimos a la espera de su evolución.
Hay un montón de mamás, como la mía, que están sufriendo y luchando hace tiempo para sacar a sus hijos de la adicción. En el Hospital de Hurlingham existe una asistencia psicológica, pero no da abasto. No hay infraestructura, ni contención, ni propuestas. Podrían haber capacitaciones para que los jóvenes hagan arbitraje deportivo o cooperativas de trabajo para su independencia económica, pero a nivel nacional tiene que haber voluntad política. No solo es proponer lugares para matar el tiempo, sino espacios donde nos podamos apropiar de herramientas. Los adolescentes hoy laburan de ayudantes de albañil por dos pesos. El primer problema de los pibes es lo económico.
Estos días el tema del consumo se tornó relevante porque la droga tiene veneno, pero la droga es veneno en sí misma. Todos los días mueren pibes por esto, por casos de gatillo fácil, por hambre, por falta de atención médica. Yo vivo en el barrio San Damián y, desde 2013, brindo talleres de boxeo a los pibes tres veces por semana: lunes, miércoles y viernes de 17 a 19 hs. Hace cuatro años que estudio Profesorado de Educación Física en la Universidad de Hurlingham. Doy el espacio en casa, donde asisten 20 pibes, que ya andan con un carrito juntando cobre o hierro para vender y van dejando de lado el deporte para callejear. En los barrios hay pobreza y todas y todos tienen conocidos que consumen cocaína, o fuman paco.
Los medios masivos de comunicación muestran al chico que se droga sin futuro, como un enfermo, y lo terminan culpabilizando. Ahora bien, ¿qué propuesta hay para un adolescente que crece en un sector donde la madre labura todo el día, y por ende él queda a la deriva y con carencias? Los analgésicos que venden en la farmacia, o las inyecciones que te aplican en un hospital, son para calmar el dolor: la droga se utiliza para eso también. No es un tema para tomarlo a la ligera. Nuestros jóvenes se nos mueren, y a veces ellos mismos eligen morirse porque no tienen un horizonte de vida y todo se les hace cuesta arriba. El desafío es cómo construir ciudadanía entre tanta indiferencia, pero con el real compromiso del Estado y de la sociedad toda.

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