3 abril, 2022
, Marita Verón

CARTA A MARITA VERÓN

Mi amada hija, ya pasaron 20 años desde que no estás y todavía te extrañamos, te amamos y te esperamos. Te cuento que Sol Micaela, tu hijita que tenía tan solo dos años cuando te secuestraron, ya es una mujer independiente, inteligente, una hermosa persona. Ella me hace reír mucho y se transformó en mi sostén fundamental, porque me cuida y está pendiente de mi. Sé que hoy estarías orgullosa de ella, es tu réplica: amorosa, cariñosa, alegre, le gustan las plantas, los animales, cocinar, es fuerte, inteligente, solidaria, ¡me recuerda a vos a cada instante!

Lo que más deseamos Mica y yo es que regreses y que juntas podamos compartir todas las cosas que hacíamos antes. Anhelo encontrarte, porque tengo la esperanza de que nosotras tres, unidas, tenemos una potencia increíble. Ojalá algún día estés al lado mío en esta lucha, y que podamos proteger y rescatar a otras mujeres de la maldita trata de personas que te arrancó de acá.

Es imposible olvidar tu voz, tus comidas ricas, tu llamado de todos los días, tus mates. Extraño cada uno de los momentos que pasábamos juntas. Hoy muevo montañas gritando tu nombre y me gustaría tener alas y saber donde estás para sacarte de ahí, de ese lugar tan pero tan perverso. Le pido a Dios que nunca me quite las fuerzas que tengo para seguir buscándote: estoy segura de que te voy a encontrar.

Siempre te espero, Marita. Cada hora de mi vida, cada minuto, cada segundo… Lo que más quiero en estos momentos es abrazarte y que nunca más nadie nos separe. Si desde algún lado podes leer esta carta, espero que sepas que te amo con todo mi corazón. Hija, mamá no va a descansar: voy a seguir buscándote.

Tu mamá, Susana.

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