7 junio, 2022
, DÍA DEL PERIODISTA

¿Y LA LEY DE MEDIOS?

Quienes hacemos periodismo desde los pasillos más estigmatizados, donde recaen muchos de esos fakenews impunes de tanto periodismo amarillo, nos preguntamos colectivamente cómo hacer para seguir visibilizando la realidad federal y plural con tan poco a nuestro favor.

Nuestro tejido asambleario, el barrio, resulta un sostén imprescindible en tiempos de amnesia legislativa. No olvidamos, por ejemplo, que una de las primeras medidas de Mauricio Macri, antes de la navidad de 2015, fue el Decreto 236 para intervenir al AFSCA que hasta entonces regulaba los servicios audiovisuales. Y que antes de año nuevo también lanzó otro, el Decreto 267, que cambió de raíz cualquier legislación vigente de servicios de audiovisuales y telecomunicaciones, desarmó la AFSCA, creó el ENACOM, y asuzó la concentración.

Ahora el planteo preocupante es que, casi siete años después, esos golpes a la Ley de Medios (Ley 26.522) quedaron sin coagular y todavía obstruyen una democracia con pluralidad de voces al fomentar la concentración mediática/empresarial antes que redistribuir para acompañar a nuestros medios, y tantos más que queremos comunicar sin lucrar.

Quienes trabajamos con el papel, además, recordamos la sanción de la Ley 27.498 poco antes de la navidad de 2018. Otra palmadita para una sola empresa, Papel Prensa S.A, que es propiedad de Clarín y La Nación con ínfima injerencia estatal. Es decir, otra manera de indirectamente perjudicar a quienes queremos imprimir semanal o mensualmente diversos gritos que no son parte de la agenda empresarial. ¿Cómo se fiscaliza este punto actualmente?

Solo para recordar cuanto más se hizo por la concentración, el decreto 267/2015 en su artículo 18 amplió de 10 a 15 el número de licencias para un mismo operador de TV abierta y radio AM y FM en todo el país, y de 3 a 4 en el número de licencias permitidas dentro de una misma ciudad. Eliminó el tope del 35% del mercado que regía para la radiodifusión privada.

En 2017 se comunicó la fusión de Telecom Argentina S.A con Cablevisión S.A, porque el decreto también habilitó a que las telefónicas brinden servicio de TV por cable. Como nos dice el libro Futuro por pasado: «El impacto en el mercado de la fusión implicó que los grupos Clarín y Fintech reúnan el 55% de las conexiones a Internet por banda fija, el 40% de la telefonía fija, el 33% de la telefonía móvil y el 39% de la televisión paga».

Posteriormente, en pleno auge de la pandemia, desde las villas traíamos a colación el derecho a Internet por la importancia de acceder a la información, por la libertad de expresión y también porque nuestro derecho a la educación se vio coartada por la falta de acceso y de dispositivos.

Más allá de algunos esfuerzos mínimos por querer darle RCP a una ley fundamental, no sentimos desde acá abajo un trabajo genuino contra el oligopolio comunicacional; ellos se siguen engordando con la pauta oficial.

En el Día de la y el periodista, las villeras y los villeros, no pensamos en el mercado sino en la responsabilidad que asumimos de comunicar. ¿Qué caminos tenemos los medios que no somos empresas? En nuestra bandera, está Rodolfo Walsh marcándonos el camino. Él fue quien nos enseñó, entregando su propia vida, que la información alumbra en tiempos de poca esperanza. De nuevo, y para siempre: «¡El periodismo es libre o es una farsa!».

Nelson Santacruz

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