27 julio, 2022
, Brasil

¡MARIELLE FRANCO, PRESENTE!

Mujer negra, de favela, madre, socióloga, feminista, defensora de Derechos Humanos y lesbiana; precisamente ahí radica gran parte del odio que se instaló cuando fue asesinada hace cuatro años, y que persiste ya que su crimen sigue impune.

Marielle Franco, como concejala y presidenta de la Cámara Municipal de la ciudad de Rio de Janeiro, todos los viernes daba un discurso público en la Plaza Mário Lago: subida a un cajoncito de madera rendía cuentas de su gestión a las y los suyos y a la vista de todos.

Por eso hoy, en el exacto lugar donde Marielle se paraba, su familia dejará instalada una estatua suya, negra, de 1 metro 75 y con el puño en alto, para homenajear su memoria y sembrar futuro con su legado, ese que brota y crece en nuestras casas de las mujeres y disidencias, en las asambleas de nuestros barrios populares latinoamericanos.

A más de cuatro años del asesinato de Marielle la violencia política, racista y de clase sigue sangrando vidas en las barriadas brasileñas. Solamente en el último mes la policía mató a 18 personas en una favela al norte de Río de Janeiro y se estiman 73 masacres policiales en lo que va del año.