9 junio, 2014
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A espaldas de la Copa

Hoy amanecimos soñando que no dormimos, que la Copa tiene silenciador, que podemos tocar a un cristo redentor, que el turismo se aparta, que todos son negros en Santa Marta, que nos duele la espalda del Mundial, que el sorteo sigue siendo desigual, que gritamos de todos modos, que cierto fútbol no es para todos, que la pobreza siempre condena, que el inodoro no tiene cadena, que no le sobra nada a ninguno, que igual nos preparan el desayuno, que el wifi funciona a toda hora, que casi nadie tiene computadora, que los villeros tenemos conexión, que acá no llegan los móviles de televisión, que no vienen ni los noteros amarillos, que no hay bomberos por los pasillos, que la discriminación no se extraña, que otra vez hay que bajar la montaña, que el teleférico funciona muy mal, que no hay manera de llegar al hospital, que la comunidad sigue aislada, que no hay cómo bajar de madrugada, que las personas están despiertas, que todas las puertas están abiertas, que la mano sigue dura, que nadie recoge la basura, que los vecinos tienen mucha paciencia, que la salita no atiende en la emergencia, que no baja la arrogancia, que no sube la ambulancia, que la pelota no puede faltar, que el agua no se puede tomar, que las favelas no están haciendo la ola y que la villa será siempre una sola. Pero los sueños, sueños son… La tele está hablando de la inauguración.

La espalda del Mundial.

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