1 agosto, 2020
, Chaco

Como si fuera la primera vez: 34 positivos en 4 barrios del impenetrable chaqueño que no tienen agua

 

No sale ni una gota. Ni para tomar, limpiar, cocinar o bañarnos. Sólo algunas canillas, muy poquitas, largan agua sucia cuando las abrimos. Ayer nos cortaron el suministro de agua potable por «falta de pago», acá, en los cuatro barrios de la comunidades qom de Juan José Castelli que son la entrada al impenetrable chaqueño. El jueves llegamos al récord de casos en Chaco y la opción más conveniente que eligieron, nos resulta la más peligrosa: en plena pandemia, en el principal foco de la provincia, la municipalidad violó el Decreto de Necesidad y Urgencia 311/2020 que prohíbe desde el 25 de marzo, y por 180 días, el corte de servicios básicos por mora o falta de pago. Como si no hubiera servido de nada el grito de Ramona que le costó la vida literalmente, como si les importara una mierda que alguien no pueda higienizarse, la brecha se estira entre quienes pueden lavarse las manos y quienes no. En las asambleas poderosas de los barrios Quinta 24 y Chacra 31, no sabemos cómo cuidarnos y tenemos mucho miedo, porque ya vimos esta película de terror.

 

Anteayer, junto con el pico de casos en la provincia y en nuestra ciudad, nos había llegado un comunicado del municipio donde alistaban las actividades que se prohibían hasta el 8 de agosto, todas con el mismo nivel de jerarquía: salidas recreativas y deportivas, gastronómicas, los gimnasios, ¡y los comedores barriales! Sin ningún anuncio de medidas paliativas para la situación, más que un simple permiso para exceptuar los comedores que así lo desearan; sin subsidios económicos, sin siquiera elementos de higiene para quienes nos cuidan… Y ahora sin agua.

 

Esta vez, el fin de mes no sólo nos agarró intentando rasquetear la olla, sino insistiendo y rezándole al dios grifo para que nos dé un poco de vida, entre tanta pena de muerte. Ya denunciamos y perdimos a Ramona, pero la vida no se negocia y su garganta es la voz de nuestra dignidad.

 

La curva más peligrosa,
#ElPicoDeLaDesigualdad.

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