9 abril, 2022
, Fumigaciones

VIVIR SIN AIRE

El barrio Nicole está ubicado en Virrey del Pino, a unos 5 km de Los Álamos, La Matanza, Provincia de Buenos Aires. Hace años, las familias son envenenadas con las fumigaciones de un campo de soja ubicado en el km 35, en California y Villanueva. Los agrotóxicos contaminan el aire, la tierra y el agua. Y enferma, cada vez más, a toda la comunidad.

A principios de abril, desde la comunidad se presentó una ordenanza en la mesa de entrada del Consejo Deliberante que propone reglamentar el uso de agrotóxicos en el partido de La Matanza. La idea es que haya, como mínimo, una distancia de 3.500 metros entre las fumigaciones y las viviendas, y que los camiones o aviones tengan prohibido utilizar cualquier tipo de veneno dañino para el ser humano.

Las fumigaciones generan un impacto no solo en la tierra, el aire y el agua, sino también en la gente. Erica Gébel vive junto a su familia bien en frente al campo. Todos ellos padecen una intoxicación por glifosato en sangre: “La escuela 210 queda a cinco cuadras. No es una zona rural, no es un descampado, son barrios. Estamos haciendo un relevamiento de salud y, hasta ahora, de cinco casas, tres tienen problemas en la piel, respiratorios o de hipertensión. También hay muchísimos casos de cáncer, tumores y abortos espontáneos”.

A pesar de que las fumigaciones están suspendidas de manera provisoria gracias a las denuncias ecológicas realizadas por vecinos, las consecuencias de los agrotóxicos en la salud no se borran de un día para el otro. Mientras tanto, la comunidad se organiza para defender el derecho al futuro.

Y para poder volver a respirar aire puro.