25 octubre, 2022
, Narcotrafico

NUESTRO GRITO COTIDIANO

Uno, dos, tres. Uno, dos, tres. Uno, dos, tres. Son los balazos que nos gatillan y nos gritan al oído: “¡abajo de la mesa y las manos en la cabeza!”, porque es la forma de refugiarnos de tantos tiros. La situación en Rosario es cada vez más grave y nos incorporamos para gritar: ¡no queremos un Estado al que las balaceras le den igual!

Según el Observatorio de la Seguridad Pública de la Provincia de Santa Fe, de enero a septiembre del 2022 hubo 575 personas heridas con arma de fuego. En toda la provincia, hasta agosto fallecieron 270 personas a causa de disparos. Nos desespera, porque nadie habla de esto. Ni tampoco sabemos cómo hacerlo desde adentro, ya que tenemos una prioridad: nos estamos defendiendo de una realidad que cuesta visibilizar.

Los enfrentamientos son moneda corriente en lugares donde circulan pibas y pibes, y desplazan a mucha gente de sus hogares. Gente, puertas, autos, veredas atravesadas por las balas: y el Estado no hace nada. Las y los vecinos cuentan que “no se vende a escondidas, está el aval de la policía”.

Pasa el tiempo y no decrece: cada vez se hace más grande. Ya no podemos estar en la vereda, ir a la escuela, salir a la plaza, o ir al comedor para buscar un plato de comida sin que el ruido de las balas nos persiga. ¡No podemos vivir así! Necesitamos políticas públicas para que nuestras pibas y pibes puedan soñar un futuro diferente.