15 marzo, 2023
, Cocineras Comunitarias

ALMA, CORAZÓN Y COCINA

Le dicen «Miki», y se llama Ramona Tobares. Tiene 59 años y desde los 47 trabaja en el comedor de barrio Yapeyú, en Córdoba. Hace una década participa en la asamblea de La Poderosa y es de esas mujeres legendarias, conocidas por todos. Además de darle de comer a su familia, lo hace para 160 vecinas y vecinos.

«Tengo cinco hijos, y en mi casa vivimos 17 personas, entre ellas seis niños. A todos los mantengo yo. La verdad no sé cómo hago, me las arreglo. Solamente a la noche les puedo dar una buena comida, son muchos y soy el único sostén».

Dedica su vida a trabajar en la casa y en el barrio: «Junto a mis compañeras, hacemos comedor lunes, miércoles y viernes, vienen 160 personas. Tengo registro de quién tiene celiaquía, diabetes o alguna enfermedad específica. Al mediodía, dejo los niños en la escuela y empiezo a organizar las cosas para venir al Espacio Cultural La Choza. A la noche vuelvo a casa, les hago de comer a los chicos, los baño y preparo para el otro día».

Miki es una de las tantas mujeres que laburan con el corazón en la mano, pero sin salario: «Si trabajara de manera formal, en un año me jubilaría». Tampoco cuenta con obra social que le cubra el tratamiento ni los medicamentos que necesita.

El Proyecto de Ley para el Reconocimiento Salarial de las Cocineras Comunitarias es una de las necesidades claves de este y otros barrios: «Es un trabajo, lamentablemente hoy no lo reconoce nadie, lo único que dicen es que somos planeras. A mí me ayudaría, porque son muchos los niños en casa y no cobro nada por ninguno».

«Hace cuatro años, un día miércoles, mi esposo falleció. Ese fin de semana no me quería levantar de la cama, me había agarrado depresión, ¡estuve 40 años con él! Y dije ‘no, pará’. Me levanté y el lunes volví al comedor. Desde entonces sigo activa. Mientras aguante este cuerpo, sigo adelante”.

Una luchadora del carajo, fundadora del primer comedor de La Poderosa en la provincia de Córdoba. «Disfruto mi trabajo, sé que la gente que viene acá efectivamente va a tener para comer. Me siento orgullosa de eso».