17 septiembre, 2009
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Utopía para armar

Utopía-para-armar

Es un barrio de casitas pequeñas situadas en los márgenes del río en una zona de barrancas que acompaña gran parte de la capital cordobesa. No está muy lejos del centro de la ciudad, al que se puede llegar en 15 o 10 minutos, tomando el C4 o el C1. Eso es parte del ritual cotidiano de Bajo Yapeyú, el trajín diario de ir y venir. Sin embargo, a veces es bueno hacer una parada, y algunos de los vecinos son especialistas en pisar el freno cuando es necesario ponerse a reflexionar.

Utopía-para-armar-3Ese día los chicos estaban consensuando una actividad para el sábado siguiente. Mientras todos debatían qué hacer, Mauro, que tiene una irrefrenable tendencia a ser el primero en levantar la mano en las rondas de participación habituales, se tomó unos 10 segundos de silencio, bajó la cabeza, meditó, la volvió a levantar y finalmente lanzó con voz segura: “Estaría bueno hacer maquetas”. Pero la propuesta no terminaba ahí. “Hagamos  maquetas del barrio, hagamos Bajo Yapeyú. Juntamos unos cartones, cajitas chiquitas, témperas y listo”. Todos se entusiasmaron con la idea. De cualquier manera, los chicos y chicas se interrogan siempre, lo que hizo que la cuestión fuera todavía un poco más lejos. La curiosidad más viva asaltó a la ronda: “Yo quiero que la maqueta tenga una plaza”, disparó uno, “¡Pero acá no hay plaza!”, respondió uno de los compañeros, “¿Y por qué no podemos hacer una plaza?, yo quiero que la maqueta tenga plaza”, afirmó una de las chicas, “¿Hacemos el barrio como está o como nos gustaría?”, preguntaba otro. Los interrogantes bullían, nadie quedaba afuera del intercambio. El dilema básico que salía a la luz era representar Bajo Yapeyú tal cual lo vivimos o el Bajo Yapeyú que nos gustaría vivir. No había duda de que la reflexión había impreso su huella.

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Con el espíritu de sacar el máximo provecho de las herramientas que se encuentran al alcance para modificar lo que se quiere modificar, los diminutos vecinos de este barrio cordobés se repartieron los cartones, cajitas y témperas disponibles, para que todos pudieran plasmar los puntos de partida de su barrio soñado, y así comenzar a darle realidad. Las maquetas se contaron por muchas. Hubo Bajo Yapeyú de todas las formas, colores y tamaños: algunos proyectaron el barrio en extensión hasta hacerlo casi una ciudad, otros prefirieron transformarlo dentro de sus límites actuales. Pequeñas y múltiples maquetas barriales, toda la imaginación y los sueños materializados en distintos tipos de cajitas. Muchas manitos reflexivas ayudando a afirmar las bases de un barrio que no para de pensarse y de construirse.