29 abril, 2013
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Nada por aquí, nada por allá

Va a estar bueno Buenos Aires, el día que nos dejen ser, sin la obsesión de hacernos desaparecer. Desde hace diez meses que el legajo de nuestro vecino Carlos Patricio Abarca Bustos duerme en la defensoría 4 del Gobierno porteño, adentro de algún cajón, condenado a la prescripción. Pues en julio de 2012, presentamos todos los papeles necesarios, explicando que, además de vivir en condiciones inhumanas, su vida peligra a diario. ¿Por él, cuántos argentinos son solidarios? Su casa de madera, en buena parte descubierta, tiene un tendido eléctrico que chispea, colgando sobre la puerta. ¿Hace falta una muerte para que tomemos conciencia? ¿O ni eso podrá con la indiferencia? Para colmo de males, todavía no nos dejan entrar materiales, ésos que permitirían hacer las reparaciones, en las casas que padecen al gobierno de las omisiones… Como testimonio de lo denunciado, valga la tragedia del 15 de abril pasado, cuando se incendiaron varias viviendas por una falla en el cableado. Cuatro familias se quedaron sin nada. Y entonces, solidario, el PRO estuvo a la altura de las circunstancias, frente a la gente afectada: le ofreció eso, nada.

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ACÁ NO SE RINDE NADIE