7 abril, 2013
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Nos mandan a la mierda

Por los pasillos de la manzana 34, se expande una fragancia en la cotidianidad casi tan nauseabunda como el Gobierno de la Ciudad: a la espera de los caños para desagotar los retretes, faltan obras y flotan soretes. Postergando las cloacas, nos niegan la dignidad, haciendo apología de la enfermedad. Aposentados en bidets de porcelana, los funcionarios del pro nos mandan a la cana, pero jamás no envían plomero, ni gasista, porque “no figuran las casas debajo de la autopista”. Sí, ése es el argumento y, por supuesto, no nos cierra: ¿Será una carretera que también se apropió Inglaterra? De no ser así, habrá que hacer un cambio sin vacilación: que salga Mauricio y entre la urbanización.
la-31-abril

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