14 mayo, 2013
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Palos de luz, ¡no de la gorra!

Palos de luz, ¡no de la gorra!

En nuestro barrio, muchos postes de luz están doblados y a punto de caer, como te caerías vos si los venís a ver, porque comprobarías en ese momento que no están sostenidos por estructuras de cemento, sino por los cables de luz que forcejean con el viento. ¿Cuántos minutos pasarían si el consorcio de un edificio en la Avenida Alvear denunciara que tiene un problema similar? A nuestra situación puntual, la respuesta ha sido una indiferencia que la historia señala como “normal”. ¿Qué esconde el  gobierno porteño cuando nos niega las ambulancias y hasta los postes de luz con tanto empeño? Podríamos pensar que oculta su falta de inteligencia, pero el Fino Palacios nos recuerda que en eso tienen experiencia. Entonces, suponemos que esconde la verdadera finalidad de su mentor: una Buenos Aires sin villeros, ni gente de color. ¡Tenemos los huevos llenos de vivir así! Pero pocos se acuerdan que estamos aquí… Y mientras tanto, el Pro vomita la plata de la Ciudad sobre las gigantografías que distorcionan la realidad: “Disculpe las molestias, muy pronto disfrutará de la Ciudad”. Sí, el día que tengamos un gobierno con dignidad, en vez de soportar a estos fachos que no contemplan a la villa como parte de su territorio, aunque a veces la pisen para usarla de mingitorio.

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