23 agosto, 2014
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La hora de resistir

Topadoras, gases y balas de goma, en el barrio Papa Francisco.Hace apenas dos semanas, cuando una banda de canas mató a Jonathan y Brian en Lugano, denunciamos cómo venía la mano, porque no había “delincuentes atrapados”, sino dos pibes asesinados por sicarios uniformados, pertenecientes a la misma mafia policial que actúa como fuente del noticiero central. Sumergidos en esa confusión que habilita a los verdugos de la discriminación, no causó ninguna conmoción ese unilateral “combate”, porque la tele no tuvo tiempo para el debate. Y sin que pagara ninguno, ayer nos encontramos llorando en la 21, donde otra vez mató la demencia servil de otro cana de civil, que jamás se identificó cuando bajó a los tiros de su camioneta. ¿Qué dijeron? “Tiroteo en Zavaleta”. Con infinitos testigos y los gritos de todos sus amigos, hoy pensábamos bombardearlos de información, para que nuestras muertes también fueran parte de la discusión. Pero antes de poder desmentir nada, amanecimos con otra avanzada de las Fuerzas de Seguridad, todos los brazos armados de la desigualdad, arrasando al barrio Papa Francisco, que encarna la lucha histórica de la Carpa Villera en el obelisco. Armados hasta los dientes, a las sombras de tantos discursos grandilocuentes, entraron a los palazos en un solo frente de unidad, las manos duras de la Nación y de la Ciudad. ¿Cuáles serían entonces los datos importantes? ¿Cuántos eran inmigrantes? ¿Cómo vinculan esta violencia a la otra moralina? ¿Somos todos asesinos de Melina? ¿Somos todos pirañas? ¿O será que empezaron los tiempos de campañas? Gas pimienta, balas de goma y el regreso de las topadoras nos vuelven a unir en estas horas, para que toda la gente entienda que hay una lucha por la vivienda, contra la exclusión y la precariedad, perfectamente oculta por esta gran venda de distorsión e impunidad. Digan lo que digan, seguiremos gritando y aguantando, aferrados a Mugica y al Che… ¡El movimiento villero resiste de pie!