31 agosto, 2014
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«De nuestra clase»

Pablo Llonto.

* Por Pablo Llonto.

La Garganta, por si ustedes no lo saben, se ha convertido en material de estudio en la Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata. Desde la cátedra de Periodismo de Investigación hemos considerado que una de las muestras del «otro periodismo» en la Argentina, el periodismo que denuncia e investiga una serie de hechos injustos y aberrantes que los demás medios callan, es la hermosa revista que ustedes militan y trabajan mes a mes.

Pero este elogio inicial no los exime de crítica, porque aún cuando hayan logrado el enorme sueño de instalarse como un fin para contar realidades de su territorio, siempre tenemos que lograr la capacidad de autocrítica que nos lleva a mejorar día a día. Ya tener un espacio para la autocrítica o la crítica de los demás los convierte en más diferentes (para bien) que los otros. Y ojalá que estas críticas ayuden a la multiplicación de las ideas y de los trabajos para superarnos.

La primera observación tiene que ver con cuestiones de edición y diseño. No porque busquemos «revistas lindas» sino por buscar «revistas para las mayorías populares» que se puedan leer. Tendrán que evaluar si los tipos de letras que se utilizan en la edición no son muy pequeños, si vale la pena seguir utilizando fondos negros o de colores en las páginas con tipografías muy «delgadas» que impiden la lectura. En general, por nuestra experiencia gráfica, el fondo negro en todo tipo de publicaciones complica mucho la lectura.

Ustedes tienen un importante aporte fotográfico que deben valorar más, ello incluye la posibilidad de apartarse de publicar fotos pequeñas. Las fotos pequeñas, ha quedado demostrado, no muestran. Y si las fotos no muestran, el valor de esa fotografía se pierde.

Desde ya nos gusta el tipo de periodismo que hacen porque es la comunicación popular que reivindicamos, la elección de temas propios que marquen agenda. La denuncia a los Berni y a tantos otros funcionarios que comandan los grupos de tareas de las distintas policías, nos obliga a multiplicar los escraches mediáticos a estos responsables. Pero también nos obliga a confrontar como periodistas con esa clase media que repugna a los villeros sin saber de qué está hablando y porqué considera que el estilo Mirtha Legrand es su estilo.

Por eso les tiro una idea: ver cómo acercarse a las escuelas, públicas y/o privadas para establecer lazos de afinidad comunicacional con La Garganta. ¿Corresponsales en las escuelas? ¿Distribución gratuita de la revista en las escuelas? ¿Trabajos con algún docente en las escuelas sobre la revista? Desde ya, siempre manteniendo el foco en los problemas, situaciones, alegrías y felicidades de la villa.

La comunicación popular que ustedes rescatan (y son de los pocos que lo dicen y lo hacen) tiene que tocar las puertas de los vecinos cercanos, de los vecinos lejanos, y de todos los lugares posibles. Es fácil decirlo (como uno, desde la comodidad de un living en mi departamento de Barracas), pero quizás podamos pensar juntos en cómo lograr que La Garganta se convierta en el medio de ida y vuelta para los más jóvenes.

Gracias por dejarme meter unos pensamientos locos y anarquistas en la revista que me ayuda a dar clases.

Porque ustedes sí son de clase. De nuestra clase.


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