17 agosto, 2016
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Pobres contra pobrecitos

Dos bandos, dos demonios, dos versiones, otra crisis, otra guerra sucia. De un lado, una persona pobre, incapacitada de valerse por sí misma, absolutamente diezmada por el sistema, resentida por años inútiles, privada del derecho al amor propio y limitada de poder expresarse, exponiendo con todas sus fuerzas la miseria que evidencia sus despojos. Del otro, una mujer con anteojos.

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