11 septiembre, 2016
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Hoy vamos todos al Ministerio de Seguridad: el verdugo de Kevin continúa en actividad

A 3 años de la más tenebrosa zona liberada, no pasó absolutamente nada de nada con el efectivo de la Impunidad. Y el responsable del operativo, hoy custodia tu seguridad. Más que nunca gargantas nuestras, hoy salen a gritar sus maestras, enseñándonos en su día cómo distinguir una ironía a contramano, cuando nadie vio el efecto: al enano lo mató nadie. Y nadie es prefecto.

Mataron a Kevin y todo siguió igual.

 

Ahora, si tenés pensado integrar alguna fuerza de represión estatal, pero no termina de cerrarte la Federal por ciertas anomalías, como torturar pobres en las comisarías, seguro habrás pensado en la Bonaerense. Y no, lógicamente tampoco te convence por las mismas anomalías o todavía más: nadie quiere una pasantía a las órdenes de Etchecolatz. Ojo, hacerte cana de la Metropolitana también tiene su carga complementaria, sobre todo si no te cabe la razia hospitalaria, ni la cultura del atropello, ni tirar para matar a Lucas Cabello. Pues en tal caso te quedaría probar con Gendarmería, para apalear villeros lo más pancho, siempre y cuando no te joda actuar de carancho. ¿Y si no? Quizá logrés estar a la altura: si te esforzás, podés llegar a la Prefectura.

¿Cómo sería eso?

Siendo parte del negocio, pero sin terminar preso, ni por exceso, ni por defecto, ni por error: hay un prefecto que podría explicarlo mejor, pero nosotros te lo vamos a resumir, con la película de terror que nos toca vivir. Mirá, primero te correspondería comandar el trabajo ilegal en la villa, como corresponsal de la prensa amarilla. Armás causas, administrás las pausas, cobrás coimas de asesinos, entrás sin orden a la casa de los vecinos y contás un cuento largo cuando viene el noticiero: ya estás a cargo del patrullero. Como segundo paso de la coartada, habilitás un tiroteo de madrugada, una noche de tormenta, para poder argumentar que no te diste cuenta. Sin dejarte llevar por normativas inhibidoras, te borrás de la zona por unas 3 horas, pateando piedritas con la más absoluta elegancia, como si no hubiera dos garitas a 50 metros de distancia. Si alguno se alerta por 105 destellos, te asomás y gritás “que se maten entre ellos”. A lo sumo habrá 9 llamadas al 911 consecutivas, todas con sus respectivas grabaciones, pero vos respondés: “Negativo detonaciones”. No hay ruidos raros, todo normal, no tenés por qué haber escuchado 105 disparos de Uzi y de Fal. ¿Alguna otra amenaza? No, sólo restaría entrar a robar la casa, llevarte un telefonito y dejar tirados un par de caños, para explicar cómo murió un nenito de 9 años. Y ahora sí, todo perfecto y basta de líos: ¡Ya podés laburar de prefecto en Entre Ríos!

Sí.

A 3 años, el procesado prefecto Daniel Andrés Stofd sigue libre, armado y activo.
Pero Kevin está vivo y no para de gritar.
Hoy se los vamos a demostrar.

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