13 octubre, 2016
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Un grito de expropiación

Un pilar de nuestra construcción territorial es el deporte, que nos permite el encuentro entre pibes y pibas de distintas partes del barrio, promover vínculos cooperativos y solidarios, y despejar la cabeza de los quilombos diarios. El fútbol es poderoso cuando no sigue el ritmo impuesto por el negocio que lo transforma en una competencia de vida o muerte, y expone a los futbolistas al olvido del entorno, de las necesidades propias y las de su gente. Pero el Santo tucumano da cátedra socializando los alcances de este deporte profesional. Su grito retumbó desde la Ciudadela hasta Yerba Buena, quien quiera oír que oiga, y quien no también.

 

 

 

Desde nuestra asamblea poderosa venimos defendiendo a los gritos un pedazo de tierra que es del barrio hace más de 50 años, donde un grupo de vecinos fundó el Club Deportivo El Sapito y armaron un potrero, donde realizamos festivales solidarios, celebramos el día del niño, sostenemos actividades deportivas, encuentros interbarriales, y además esencialmente, es una herramienta de organización comunitaria para todos los vecinos de la Vía Diagonal Norte.

 

 

¿Que es privado y tiene dueño? Sí, ya lo sabemos. ¿Que la empresa constructora LINK Inversiones cree tener un mejor destino para ese terreno construyendo Las Higueritas Barrio Boutique? Sí, en eso no hay nada nuevo.

 

 

No queremos discutir el concepto de propiedad privada capitalista, tampoco ser parte de la repartija de los millones del proyecto inmobiliario, no nos conforma ser contratados para lavar sus mingitorios ni edificar las torres habitacionales, y menos aún ser los beneficiarios de los proyectos sociales que la empresa nos propone para dejarnos cercados entre paredones.

 

 

Algunos dicen que no nos conforma nada, que somos irracionales, que nuestro discurso debería ser moderado para intermediar “sanamente” entre el poder económico y las necesidades de la gente. Como si ellos fuesen ellos, y nosotros la gente, más claro échenle agua.

 

 

Hace años insisten en que somos unos desubicados. Irrespetuosos porque frenamos la construcción en marzo del 2015 derribando el paredón, que desprovisto de desagüe, provocó la inundación en 8 hogares. Y culpables porque a raíz de este suceso, iniciaron un juicio por daños a la propiedad privada contra 5 referentes de nuestro barrio, pero nunca hablaron de la irregularidad de la obra que comenzaban a montar.

 

 

Mal aprendidos y malos educadores, porque cuando la topadora intentó  arar la cancha de fútbol 11 cientos de niños y niñas que están decididos a no perder El Sapito, la frenaron de pechito. Porque no se comieron el cuento ni esperaron que otros cumplan las promesas desparramadas durante la campaña electoral, los pendejos alumbraron un consenso asambleario: “hasta la expropiación no paramos”.

 

 

Desde entonces, hace más de 5 meses venimos trabajando junto al equipo del Centro de Estudios Territoriales y del Hábitat Popular de la Universidad Nacional de Tucumán y el Conicet, a partir de talleres participativos que mediante la discusión de las necesidades concretas, fueron la guía hacia una estrategia política registrando lo principal, lo secundario, y lo urgente a resolver.

 

 

Hoy, la obra se encuentra detenida por la resistencia de todos nosotros, por no adecuarse al Código de Ordenamiento Urbano, y a la espera de la autorización municipal, según las fuentes que pudimos conseguir, ya que nadie informa de manera oficial la situación que sigue demorando la puesta en marcha del proyecto inmobiliario.

 

 

Y nosotros nos encontramos más fuertes que nunca, trabajando para hacer realidad lo necesario. Los propietarios de Las Higueritas Barrio Boutique, tienen muy claro que no tenemos nada en contra de ellos, pero al barrio privado lo queremos lejos. Ya hablamos con todos los concejales de Yerba Buena cara a cara, recibimos al intendente en el barrio, y posteriormente él nos escuchó en su despacho. Las autoridades con competencia en este tema están informadas sobre nuestros fundamentos para expropiar, y del proyecto a futuro que es construir un complejo deportivo. Queremos que el gobierno municipal se pronuncie a favor de la expropiación, lo declare de utilidad pública para tener más herramientas con el fin de conseguir la expropiación por la vía legislativa, y apoye a esta comunidad organizada que es capaz de frenar un tren, un tranvía o cualquier interés mezquino que afecte la dignidad de nuestras vidas.

 

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