26 octubre, 2016
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Una lucha que no duerme

 

 

Hoy amanecimos con una sed de justicia enorme, pues la noche fue lo suficientemente larga para afirmar nuestras convicciones, por más que la investigación de la desaparición forzada de persona y asesinato de Gerardo Pichón Escobar esté parada.

 

También nos convencimos, hace rato ya, de que esta lucha se gana en las calles, con el agite y la fuerza colectiva. Por eso, hicimos una vigilia frente a la Cámara Federal de Apelaciones, lugar donde hoy 26 de octubre el juez federal Marcelo Bailaque nos va a tener que escuchar. Porque no aceptamos su decisión: el sobreseimiento de los cinco imputados nada más ni nada menos que a días antes de cumplirse un año del asesinato de Pichón. No, Bailaque, no. Ya estamos acostumbrados de la impunidad con la que se manejan en esos sillones, estamos hartos de las decisiones infundadas y arbitrarias que aparecen en las causas de los pibes que los matan, donde la policía está involucrada.

 

¿Qué? ¿Que no tuvieron nada que ver? Bailaque, ¿qué pasó con las cámaras de seguridad? Los últimos que vieron vivo a Pichón Escobar fueron los patovicas del boliche La Tienda. Bien se puede ver en las filmaciones a Vivas, uno de los implicados, cagándolo a palos. Peeeeero, ¡pobre hombre! Seguro que no vio el cartelito de “Sonría, lo estamos filmando”.

 

A usted juez, le pedimos seriedad para que mañana no tengamos que salir a decir ni un pibe muerto más. Y si no nos hace caso, sí o sí nos va a tener que escuchar: afuera gritando somos muchos más.

 

¡JUSTICIA POR GERARDO PICHÓN ESCOBAR!

 

 

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