26 febrero, 2017
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POR UN FUTURO AL SOL

 

Por Gabriel Chávez, comunicador de la asamblea poderosa de Villa Fátima.

 

 

“Seguir discutiendo si se baja o no la edad de imputabilidad es un juego perverso”, disparó Vanesa Orieta, hermana de Luciano Arruga. Para buscar puntos en común sobre este tema, el Movimiento Social La Dignidad, la organización Che Pibe y el Movimiento Evita, entre otros, convocaron a una mesa de debate en la puerta del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación. Distintos referentes de Derechos Humanos, abogados y trabajadores sociales, disertaron sobre el intento de reforma del régimen penal juvenil que pretende llevar adelante el gobierno nacional, propulsado también por algunos sectores de la Justicia y acompañado por los medios hegemónicos, que dejaría en condiciones de imputabilidad a niños de 14 años.

 

El encuentro se realizó el jueves 23 y contó con 42 participantes de los cuales 36 se manifestaron en contra de la reforma propuesta, cuatro estuvieron a favor y dos expresaron una postura neutral. Dentro del primer grupo estuvo, bien parada como siempre, Nora de Cortiñas. La presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora elevó sus palabras sin necesidad de alzar la voz: “La verdadera solución para esta problemática es que tengamos un país con justicia social para todos”. En ese sentido, destacó la importancia de que exista “una economía más equilibrada, que incluya mayor presupuesto para la atención de los jóvenes en situación de vulnerabilidad”.

 

Mientras se profundizaba el intercambio de ideas, el gris microcentro se fue tiñendo de mil colores por todas las actividades culturales que organizaron para el debate por las pibas y los pibes que forman parte de centros comunitarios de distintos barrios y villas. La música llenó el lugar, con una banda de cumbia y también con las letras afiladas del rap. Cerca del carnaval, no faltó una murga que le terminara de sumar brillo a la tarde.

 

 

Lo que importa es la seguridad

 

 

Así como algunos plantean que un chico de 14 años debería ir directo a la cárcel si roba, desde los barrios continuamos luchando por sus derechos básicos, los de él y toda su familia, como las cloacas, el agua potable, el gas y la electricidad. En menos palabras y para no irnos de tema: la urbanización que debería garantizar nuestra seguridad. Desde la organización Che Pibe, Carla señaló que “los jóvenes no son culpables de que la sociedad haya invertido mucha plata en aumentar una seguridad ficticia y no se haya ocupado de las problemáticas que más nos preocupan”.

 

Ya que debatimos mirando el futuro, no podemos dejar de preguntarnos cómo está funcionando el actual sistema penal. Y ahí nos encontramos con pibes encerrados en institutos que supuestamente les brindan contención pero que, en la vida real, en el duro día a día del encierro, los dejan solos. Los institutos de menores no ofrecen las condiciones necesarias de salubridad ni de sostén psicológico que beneficiarían la vida de los chicos que pasan situaciones difíciles. Mucho menos proporcionan tratamientos adecuados para las adicciones. «Una sociedad que respeta los derechos de cada uno de nosotros no tiene pobres, no deja personas durmiendo en la calle, ni permite que niños y niñas sufran el hambre», concluyó Vanesa Orieta, la hermana de todos nosotros.

 

 

 

 

 

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