15 febrero, 2017
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¡Romina somos todas!

El 14 de febrero de 2015, en plena chaya riojana, Romina Ríos fue encontrada muerta en un descampado con impactos de balas, golpes, fracturas y calcinada, después de estar dos días desaparecida. En esos
días su familia la busco desesperadamente pero la policía se negó a ayudar: la Fuerza no tomó la denuncia porque «seguro está con algún noviecito» o porque «tendrían que haberla cuidado mejor».
 

¿Quién mató a Romina?

A esa pregunta tenemos la respuesta: Pedro Ortiz, recién graduado de la policía, la asesinó. En septiembre del 2016, cuando empezó el juicio, el acusado confesó haberle disparado con su arma reglamentaria y arrojado su cuerpo a un descampado, tras lo que viajó a su pueblo natal a visitar a su hijo y esposa, y regresó a primera hora de la mañana a trabajar. Al salir del trabajo, como si nada hubiese pasado, volvió al baldío donde se encontraba el cuerpo de Romina aún con vida, roció su cuerpo con alcohol y lo encendió fuego.

 
 
 

¿Escalofriante?  “Era un hombre de familia”, dijeron los medios de comunicación, tratando de proteger al agresor.

El 14 de octubre del año pasado se leyó la sentencia y para la justicia no fue un accidente.

 
¡Para nosotros nunca lo fue! Pedro Ortiz es un femicida condenado a cadena perpetua. Este fue un gran paso, pero solo es uno. En este caso hubo cómplices que también tienen que estar presos.

¿Hasta cuándo, las mujeres, vamos a soportar esto?

A esta pregunta, no tenemos respuestas. Pero de algo estamos seguras: No nos vamos a conformar, vamos a seguir firmes y empoderadas para luchar por nuestros derechos, en contra de este estado patriarcal que
nos oprime.

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