11 marzo, 2017
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“NO PUDIERON CON NOSOTRAS”

 *Por Lía Ghara, perseguida por mujer y lesbiana.
 
 
 

Después de vivir 72 horas de profunda violencia y hostigamiento, me pregunto: ¿por qué tanto ensañamiento? A nosotras, las precarizadas, las que no tenemos fueros, la cupula patriarcal nos tiene miedo. Porque las mujeres, lesbianas, travas y trans pusimos fecha y sin miedo ni jugarretas el 8M a los machirulos les cerramos la jeta. Fuimos más de 500 mil las escandalosas, gritando que no sólo nos queremos vivas, sino económicamente iguales, físicamente soberanas y políticamente poderosas.

 

Como los hongos que aparecen después de un gran temporal, así también brotan las defensas el sistema patriarcal.

 

Previamente y por lesbianas, en la madrugada del martes 7, a un grupo nos detuvieron cuando hacíamos actividades de propaganda y difusión. ¡Es que las pibas no importan, pero violar paredes es algo que no tiene perdón!

 

El mismo miércoles después de la marcha, a tres cuadras de la Plaza de Mayo, sentadas comiendo una pizza salieron a buscarnos para el escarmiento. No hicimos nada, reíamos y charlábamos, pero lo que no toleran es que ahora las mujeres, lesbianas y travestis seamos un movimiento. Nos hostigaron, y redujeron con violencia: quince ellos y cinco nosotras, gritándole que en la Casa Rosada está hoy la verdadera delincuencia. A 3 se las llevaron arrastrando y sin escuchar. Ni el número de la Comisaria dónde las trasladaban nos quisieron dar.

 

Una cacería. Una razzia. Nos tomaron por botín de guerra.

 

Todo el despliegue y poronguismo de la Policía previo al paro fue solo un ensayo, un recado. Te ven de pelito corto y actitud “poco femenina” y te condenan por desacato al patriarcado. Fue así, se nos vinieron encima sin mas, al grito de “circulen”, “vayansé”, no dejaron ni siquiera que terminemos la pizza en paz. Nos arrancaron de las manos a tres compañeras porque tuvieron ganas, por capricho de la cana; hicimos enojar a los soberanos, todo esto fue la bronca de ellos de que cientos de miles de mujeres nos paráramos de manos.

 

Lo que siguió fue perverso: las compañeras detenidas en la comisaría 30 sufrieron golpes, vejaciones, controles médicos abusivos e insultos. Ellas ahi, golpeadas adentro y afuera genocidas paseando con sus indultos. Fue privación ilegítima de la libertad por varias horas, incluso cuando la orden de liberación ya estaba emitida, ojala actuaran con tanto rigor y disciplinamiento cuando se trata de femicidas.

 

La “Justicia” respondió con desidia. Tribunales parecía el desierto. El juez de guardia estaba en su casa y desde ahí decidía. La causa saltó de manos en manos, entre la Dra. Bruniard y el Juez de menores Cilleruelo, sin resolver nada. No aceptaron el Habeas Corpus hasta las 5 de la madrugada. Nadie nos brindó información precisa, ni siquiera la lista de las veinte detenidas. Nos dolía profundo en la memoria, despues de 40 años, sentir tan cerca a un estado genocida. Esos que tan orgullosos salen ostentando negacionismo son los mismos que castigan, disciplinan y encarcelan a las pibas de tanto miedo que le tienen al feminismo.

 

Aunque Higui y Milagro sigan presas desde la trinchera les mandamos noticias: las vamos a sacar. No pudieron con nosotras. No pudieron disciplinarnos: seguimos igual de insumisas. No pudieron atemorizarnos: al contrario, descubrimos cuánto miedo nos tienen. No pudieron hacernos callar…

 

¡Más temprano que tarde, el patriarcado se va a terminar!

 
 
 

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