18 julio, 2017
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EL VERDURAZO JUJEÑO

Más de doscientos pequeños productores, nucleados en la CTEP Jujuy, realizamos el pasado 6 de julio un verdurazo frente a la Casa de Gobierno, en donde las asambleas poderosas de Juella y el barrio 13 de Julio de San Salvador nos sumamos a la protesta, debido a las nulas respuestas de los gobernantes.
 
“Durante la época del durazno tenemos que lidiar con los precios, los intermediarios y trabajar para que otro se quede con las ganancias”, dijo Calatallo Liberato, vecino de la comunidad de Juella.
 
Los productores que llevaron adelanta la protesta son de los valles de Perico, Palpalá, El Carmen, Fraile Pintado, Chalican, Caimancito, Palmasola, Finca del Pongo y algunos de la quebrada. José Zurita integrante de la CTEP Jujuy nos contó que los precios de los productos de la agricultura familiar están «atados a condiciones climáticas y adversidades de la tierra».
 
«El gran monopolio de intermediarios en las grandes ferias nos afecta directamente, no podemos entrar en esos espacios porque ellos manejan todo”, explicó José. Y agregó que la pelea es «por un mercado campesino» cercano a la ciudad de Perico, lograr la ley de agricultura familiar campesina indígena, abastecer y financiar a los productores de la agricultura familiar”.
 
Otras exigencias de los trabajadores de la tierra son: créditos blandos para reactivar la producción y sostener los puestos de trabajo de las familias agricultoras; insumos como semillas; fertilizantes y materiales para la construcción de centros de acopio para mejorar la comercialización.
 
Ante la falta de respuesta por parte del Estado, los compañeros y compañeras de la rama rural decidimos salir y hacer públicos nuestros reclamos presentados previamente al gobierno jujeño: los pequeños agricultores no podemos continuar sosteniendo nuestra producción por los altos costos que implica y las escasas ganancias recibidas.
 
Además, vivimos en ranchos sin baños, sin agua potable ni red eléctrica. Las condiciones de trabajo son precarias, en fincas donde nos alquilan la tierra. Los alquileres cada año son más altos, lo que nos obliga a vivir en estas condiciones: por todo esto exigimos una ley de arrendamiento.
 
No es posible que el intermediario gane más dinero que nosotros y hasta nos imponga el precio de nuestros productos.
 
La tierra es vital para los trabajadores del campo, por eso necesitamos una que otorgue facilidades y frene urgente los desalojos de las familias campesinas.
 
 
 

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