30 julio, 2017
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Libertad a la carta

Ahí, entre todas las secciones que mantenemos en las distintas ediciones, hay una que siempre nos atraganta, pero nos encanta, porque no acepta interlocutores: un correo de lectores, sin jurados, ni solemnidad, sólo gritautores privados de su libertad, saltando los murales de sus penales para contarnos el silencioso calvario del servicio penitenciario, que aparentemente funciona muy bien. Le dicen servicio, pero nunca dicen para quién… Y no, justo esa sección no suele cobrar difusión en primera plana, ni dejar satisfechos a los puritanos, ¡aunque lo pida la Comisión Interamericana de Derechos Humanos! Sigan, sigan desoyendo, que acá seguiremos reproduciendo nuestra mejor información, porque sí, el terror se basa en la incomunicación.

 

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