7 agosto, 2017
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Diez años de dolor y silencio

Hoy 7 de agosto en Lincoln, al cumplirse 10 años de que se encontró el cuerpo sin vida de Maximiliano Bonetti volvemos a gritarle, entre lágrimas, bronca e impotencia a esa justicia que es para unos pocos.

 

La fiscal Vanina Lisazo, en el día de ayer aseguró al diario local La Posta del Noroeste que a Maxi “no lo mataron” y que “todo lo que judicialmente se pudo haber hecho, se hizo”. Además, declaró que para la justicia se trató de «una muerte natural”.

 

La misma fiscal años atrás aseguraba que «aún se desconocen las causas de la muerte”, e indicaba que “los resultados de la autopsia siguen desde hace años en la Oficina Pericial de La Plata. Desde que están allí, he reclamado por los resultados en varias oportunidades y aún no hemos recibido nada. Es decir que todavía no sabemos de qué murió”.

 

El 23 de abril de 2007 Maxi, de 22 años, le dijo a su mamá: “Ahora vuelvo”. Se fue en su bicicleta como lo hacía siempre, y el silencio empezó a hacerse grande. Maxi no estaba ni en el club de sus amores, ni paseando.

 

Maxi siempre se iba por un ratito y volvía, pero Maxi no volvió más.

 

 

Hoy le gritamos también al gobierno local, a la policía que no investigó. El 6 de agosto de 2007, los dos policías que se acercaron a la laguna donde había un cuerpo semi-sumergido. Se fueron porque hacía frío, era de noche y ellos estaban cansados. Mostrando con esto absoluto silencio ya que tardaron más de cien días en encontrar a Maxi.

 

Para llegar hasta el sitio en donde se encontraba el cuerpo, la fiscal junto a diferentes oficiales utilizaron unas botas especiales, ya que de ese modo o a caballo, eran las únicas maneras de acceder al lugar.

 

El cuerpo de Maximiliano fue trasladado a la ciudad de Junín para realizar la autopsia y la fiscal Lisazo recaratuló la causa, que en principio era «averiguación de paradero», como «averiguación causales de muerte».

 

En aquel entonces se remarcó que la muerte no fue natural sino por causas violentas, ya que se notaba un golpe en el pecho.

 

Hoy, diez años después, la causa se encuentra archivada y seguimos sin saber la verdad. 

 

Bien sabemos que teniendo golpes en el pecho y semi-sumergido en una laguna, la muerte no fue natural.

 

Aurelia, mamá de Maximiliano nos cuenta: “Salí corriendo a la mañana desesperada a comprar el diario porque no podía creer que me mientan de esa manera, que no respeten ni a mi familia ni a la memoria de Maxi”.

 

Seguimos siendo la voz de Maxi y la de Aurelia, que no sabe hacia dónde correr, que nos pide por favor que gritemos,  justo hoy a diez años de que se encontró el cuerpo de su hijo, sintiendo todo esto como una burla, como algo que ni ella, ni nosotros, ni nuestro pueblo puede entender.

 

Aurelia: estamos acá, con y por vos gritando otra vez: ¡Justicia por Maximiliano Bonetti!