25 septiembre, 2017
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«Con el Control Popular, quizás nunca nos hubiera pasado»

*Por Ezequiel Villanueva Moya,
torturado por las Fuerzas de (in)Seguridad
 
Fotos: Brisa Ruiz
 
Después de un año, me pasaron muchísimas cosas. Por suerte ahora trabajo, haciendo cloacas.
 
A veces me siento bien, pero por momentos me acuerdo de todo lo que pasó y me pone mal.
 
Desde aquella vez, me pasó que una camioneta de Prefectura se me tiró como para atropellarme. Reaccióné de casualidad. Para mi caso y para cualquier otro, es fundamental el Control Popular sobre las Fuerzas de Seguridad. Si hubiese existido en su momento, quizás nunca me hubiera pasado.
 
Cuando me enteré que 6 prefectos quedaron presos, me sentí aliviado y, por sobre todas las cosas, me di cuenta de que me habían escuchado. Tengo miedo de que salgan. Si eso pasa, estoy seguro de que me matan.
 
Me parece muy mal que se piense en bajar la edad de punibilidad. Yo tengo 17 años y me imagino que debe ser horrible que un pibe más chico esté preso.
 

 
 
*Por Iván Navarro,
torturado por las Fuerzas de (in)Seguridad.
 
 
Hubo cambios desde ese día. Antes intentaba esquivarlos un poco para no chocar con ellos, pero no era tanto el miedo. Ahora prefiero no acercarme. Cuando me los tengo que cruzar o vienen a mi casa, siento miedo. Los veo y me acuerdo de todo lo que me pasó.
 
 
A un año, estuve y estoy laburando mientras sigo estudiando para poder terminar la secundaria y ver qué carrera puedo seguir. Por suerte no dejé el fútbol, que me encanta. Todavía estoy llevando el proceso para poder estar mejor. Es muy difícil. Empecé el psicólogo y todavía sigo yendo. Hablarlo hizo que me pueda pasar un poco más rápido.
Cuando me enteré que 6 prefectos iban a ir presos, sentí emoción, nervios, muchas cosas juntas. No sólo por todo lo que pasé, sino también por mi familia, que también lo sufrió muchísimo. Y por Ezequiel con quien, a partir de ese día, tengo una relación mucho más fuerte: hoy nos llevamos de diez.
 
 
Después de lo que pasó y de haberme perseguido por el barrio a la vuelta de C5N, me siguieron pasando otras cosas. Me vinieron a golpear la puerta de mi casa más de una vez para pedirme los papeles de la moto. Y cuando atendía mi madre, le decían: «Queremos los papeles de la moto de su hijo». También allanaron mi casa un viernes bien temprano, tipo 6 de la mañana.
 
 
Cuando me enteré que La Poderosa iba a ir a la ONU, me pareció bien y me puso contento que se siga viendo el caso y que no se deje de lado.
 
Espero que después de esto los prefectos queden en cana.

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