10 enero, 2018
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EN EL CAMPAMENTO TAMBIÉN REIVINDICAMOS NUESTROS DERECHOS

 
 
El pasado fin de semana, 6 y 7 de enero, salimos desde la plaza de Villa Cordobita rumbo a nuestro merecido campamento poderoso en la localidad de Rauch. Este viaje lo veníamos pensando, soñando y creando desde los distintos espacios de educación popular que funcionan en la asamblea tandilense.
 
 
 
Partimos muy temprano, pero desde el primer momento estuvimos disfrutando, cantando y jugando hasta la llegada a destino, el “Parque Municipal Juan Silva”. Tardamos segundos en bajar los bolsos, queríamos cuanto antes seguir divirtiéndonos con los juegos que preparamos.
 
 
 
 
Para dar inicio al campamento, como en todos los espacios de educación popular, hicimos una ronda inicial. En la misma mientras desayunábamos, hablamos de lo mucho que habíamos trabajado para ser los autores de nuestro propio campamento, y lo lindo que es poder compartir una jornada entre todos y todas los que construimos la poderosa a diario. 
 
 
 
La mística de las actividades giró en torno a los derechos de la niñez. En el primer juego nuestras gargantas se pusieron a gritar al unísono para que de una buena vez, el Municipio se haga cargo tanto en Villa Cordobita como en todos los barrios populares de Tandil, que los pibes tengamos espacios de recreación seguros y en buen estado. No como en nuestra plaza, que si entre los vecinos y vecinas no arreglamos los juegos, se caen a pedazos, porque son muy viejos y peligrosos. También exigimos el derecho a la salud porque en el barrio la Salita brilla por su ausencia y tenemos que ir a otros barrios. Así, mientras nos entreteníamos y jugábamos, volvimos a pensar en nuestra lucha diaria y en todos los derechos que se nos vulneran.
 
 
 
En esta linda jornada no faltó el carnaval con bombuchas y baldes de agua, para poder refrescarnos bajo el sol. 
 
 
 
Mientras esperábamos para cenar y antes de dormir, nos divertimos con los juegos de mesa y torneos de cartas. Los momentos de las comidas también se gozaron, ya que fue todo muy sabroso gracias al esfuerzo de compañeros y compañeras que garantizaron cada menú exquisito y poderoso.
 
 
 
Además de las actividades que preparamos en el lugar que nos acogía, disfrutamos dos tardes de mucho calor en el balneario del pueblo. Fueron muchas horas de diversión en el agua, donde con mucho compañerismo nos cuidamos entre todos y todas. El ultimo día costó tener que salir de la pileta para regresar a Tandil.
 
 
 
Y ahora sí, recargados de buena energía damos comienzo a un nuevo año en el barrio de Villa Cordobita, este grito crece y se empodera desde abajo. 
 
 
 
Feliz año y feliz lucha para todos y todas, esta moto no frena y acelera cada día más.
 
 
 
 

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