5 marzo, 2018
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Acto de no inicio de clases

 
Hoy, lunes 5 de marzo, nuevamente no habrán de iniciarse las clases en la ciudad de Buenos Aires y otras provincias debido al paro llevado adelante por los gremios docentes, en reclamo de condiciones dignas de trabajo y de un salario acorde a la tarea que desarrollan. Pero en la Villa 31, a las pibas y los pibes de Inicial y Primaria directamente no les dieron la oportunidad: el Gobierno de la Ciudad demolió los edificios de las escuelas Infantil Nº 5 y Primara Nº 25 «Bandera Argentina» (conocidas como «La Banderita») durante el verano y decidió mandarlos a estudiar en un galpón: alejado, inseguro, incompleto, antipedagógico, indigno.
 
 
El pasado jueves 1 de marzo, la Legislatura Porteña amanecía vallada y custodiada por policías, preparada para que Horacio Rodríguez Larreta, jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, diera su discurso de apertura de las Sesiones Ordinarias. Mientras tanto, la comunidad educativa de “La Banderita” se hizo presente en el barrio porteño de Retiro, para dar lugar al acto de “no-inicio de clases”. Participaron del acto  vecinas y vecinos de la Villa 31, junto a las autoridades y docentes de esas instituciones y de la Escuela Secundaria Nº 6 «Padre Carlos Mujica. No estaban solos. Se oyó también el reclamo de la Escuela Isauro Arancibia, que tampoco pudo iniciar sus clases porque hace unos días su edificio fue demolido como consecuencia de las obras para hacer el Metrobus de la avenida Paseo Colón. Allí estuvo La Poderosa, junto a la CTEP, a los representantes de sindicatos como UTE, Ademys, ATE y del PAEBYT (el Programa de Alfabetización, Educación Básica y Trabajo). Niñas y niños de nuestro barrio cantaban el himno con la mirada puesta en el predio arrasado por las topadoras.
 
 
 

Con una premura ‘desmesurada’, como se comentó en las intervenciones, se arrasó con espacios educativos que no sólo contaban con espacios adecuados para la enseñanza, sino que además tenía espacios verdes y huerta. La «solución» ha sido un galpón inconcluso, alejado, ubicado en una zona insegura, según el testimonio de las madres y padres. Un galpón que convive con las obras del Paseo del Bajo y un incesante paso de camiones, sin espacio de juego ni lugar para comer. A las promesas de una solución digna se las llevó el viento.

«Es la primera vez que sucede que una escuela no pueda iniciar, por no tener un edificio donde enseñar y estudiar». Las palabras de los presentes resonaban en las de los reclamos por el cierre de establecimientos educativos en el Delta de Tigre y de muchísimos otros lugares de Buenos Aires. «Hoy, además de la situación de La Banderita y la Isauro Arancibia, hay 12.000 niños, niñas y adolescentes que no empiezan las clases porque no tienen vacantes». «Estamos tristes”, reconocían los presentes, “pero estamos, es el compromiso que tenemos con la comunidad con los pibes». Recordaban: «El gobierno avisó que sería un año incomodo, pero esto es mucho más que eso, es un ataque a la dignidad de nuestra comunidad». «Ningunearon a la gente, no oyeron sus reclamos, no aceptaron propuestas, prometieron y están incumpliendo». «En las aulas modulares que dejaron en Letonia y Antártida Argentina para la Escuela Media, no hay luz corriente, sólo un generador y muchas goteras». Exigían: «Esperamos soluciones inmediatas, tienen que empezar las clases y así es imposible.» «Queremos que nuestra bandera flamee en la puerta de la escuela, en su mástil». Afirmaban: «Acá estamos dando una clase de dignidad». «Hoy reclamamos por nuestra escuela y también por la paritaria nacional docente». Y sentenciaban, de cara a lo que se viene: «Demolieron un edificio, no una escuela. No lograron demoler el espíritu de lucha, los sueños y la voluntad de defender la escuela pública. La lucha continúa».

 

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