31 mayo, 2018
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Los derechos humanos no se vetan

 
Ahora que la pobreza bajó y está más abajo, una movilización del carajo recorrerá el país pidiendo pan y trabajo, mientras otra caravana saldrá de la villa para interpelar a esa prensa amarilla, de cara al futuro que sus noticieros no debaten: miles reclamando laburo y otros miles, que no nos maten. Pero la tiene jodida la muerte, porque un grito tan fuerte no se puede vetar. Y sí, Vidal, acá también nos quisiéramos preguntar para qué llenar de pauta a los diarios de sus coartadas, si los pobres nunca llegamos a sus portadas, ¿pero sabés qué pasa? Cuando todo tu barrio está bajo amenaza, porque los grupos de tareas pueden invadir las asambleas en malón y en cualquier momento, sin identificación ni orden de allanamiento, entonces no basta una opereta de Horacio Rodríguez Larreta destilando cinismo, ante «otro hecho aislado», negando al terrorismo que patrocina el Estado: vamos a movilizarnos para enseñar nuestra realidad.

Y si dejan de torturarnos,
quizá podamos llegar a la universidad.

 

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