30 mayo, 2018
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¡Se viene la Cordobaza!

Letras: Sandra Aciar

Fotos: Julio Pereyra

 

¿Cuánto aprendimos desde la rebelión más popular de los 60, hasta que los mismos de siempre volvieron a poner al país en venta? ¿Qué diferencias hay entre Macri y Onganía? ¿Cuáles son las luchas laborales de hoy en día? ¿Y por qué de aquella gesta sólo conservamos las imágenes de los hombres sindicalistas? Lo consultamos con las mujeres que también fueron sus protagonistas, además de charlar con cooperativistas, periodistas, trabajadoras despedidas, todas ellas luchadoras aguerridas del hoy y del ayer… El Cordobazo, desde ahora, tiene nombre de mujer.

 


 

 

El mes de mayo exacerba nuestro clima asambleario, pues nos hace conmemorar gestas del pueblo bien de base, como el Cordobazo del 69. Pero ¡ya no lo queremos en género masculino! Empoderadas y feministas, recibimos en nuestra “Choza Poderosa” de barrio Yapeyú a seis propulsoras de las luchas de ayer y hoy, para conversar sobre lo que pasó hace 49 años y resaltar así el protagonismo de la mujer. Durante este rico intercambio de generaciones y ámbitos sociales, buscamos junto al legado histórico, las proyecciones actuales de las luchas para resistir al neoliberalismo y su reforma laboral.

 

En primer lugar, tomó la palabra Soledad García, docente, investigadora y militante gremial que recordó cómo fueron los años previos a esas jornadas donde Córdoba se bañó de lucha: “Yo trabajaba en el colegio Garzón Agulla y estábamos en una situación fuerte a nivel de la organización de ciertos sectores sindicales, que eran una experiencia diferente a la de la CGT tradicional y burocrática. Hubo mucha participación popular, columnas y barricadas porque se estaban movilizando hacia el centro desde los barrios fabriles, pues Córdoba no estaba arrasada como ahora: tenía gran desarrollo de industrias, sobre todo automotriz”.

 

LGP: ¿Cómo fue el rol de la mujer durante esos días?

Soledad García: Acá hubo mujeres concretas, laburantes del calzado, compañeras de los barrios y de los gremios, estudiantes, y esto no se contaba. Ocupábamos un lugar a la par de los hombres, comprometidas en la lucha.

 

Con 90 años recién cumplidos, también nos acompañaba Susana Fiorito, periodista y fundadora de la Biblioteca Pedro Milesi, que hace más de 30 años aporta a la cultura y Educación en el barrio Bella Vista de la ciudad de Córdoba.

 

LGP: Con posterioridad al Cordobazo, ¿se pudo profundizar la lucha?

Susana Fiorito: Yo vine a Córdoba para sacar un periódico desde el sindicato de Concord, del cual lanzamos tres ejemplares en un año y medio, hasta que vino el ejército con tanquetas y usurpó la fábrica. Ese tiempo que permaneció el sindicato clasista hubo un salto en la conciencia política, no solamente en los delegados y en la comisión directiva, sino que también en las mismas bases.

 

En ese mismo camino avanzan las trabajadoras del volante: desde el pasado 14 de julio, si una pasea por el centro de la ciudad, encontrará “la carpa de la dignidad” instalada en la puerta de la Municipalidad por las operadoras despedidas de los trolebuses que no fueron reincoporadas tras un paro que duró 9 días, en mayo de 2017. Dos de ellas, Susana Cardozo y Viviana Chati, escuchaban atentatemente a las otras entrevistadas.

 

Viviana Chati: Es tremendo: en el programa televisivo con más audiencia de Córdoba, nos compararon con asesinos por parar. Y nosotras reclamamos algo justo, que son mejores condiciones de trabajo. ¡Manejábamos coches del año 69! Además, nuestro sindicato, la UTA, está intervenido en Córdoba y el interventor a cargo, Gigena, tiene una denuncia penal por abuso sexual a una compañera.

 

LGP: ¿Creen que haya algo específicamente femenino, en su forma de trabajar y reclamar?

Susana Cardozo: A mí, muchas veces me decían que me iban a suspender por hablar con los pasajeros, porque escuchaba sus problemas. Trabajé mucho tiempo en el turno noche, y conocía a quienes iban o venían de laburar. Por eso, como tenía los teléfonos, me pedían que los esperara y yo disminuía la velocidad, haciendo tiempo para que llegaran a la parada. Hoy, mis pasajeros vienen a la carpa y nos apoyan, se largan a llorar, me dicen “te extrañamos”.

VC: Los medios no contaron que hace cuatro años presentamos en la Legislatura un proyecto de “botón cero” para el usuario, para poder ejercer nuestro derecho a huelga llevando al pasajero sin cobrar el boleto. Pero nos siguen criticando para tapar que el intendente Mestre subsidia con cuarenta millones por mes a la empresa en que yo trabajaba, que no invierte.

 

En toda lucha es fundamental el rol de la prensa para tergiversarlas y para omitir. Por eso, entre tantas injusticias y atrocidades, el machismo de siempre se ocupó durante toda la historia de ocultar la participación de las mujeres en el levantamiento más importante de esta provincia. Para discutir el papel de los medios fue invitada a la mesa Fabiana Bringas, trabajadora de Radio Nacional, que da pelea desde esa trinchera y que el año pasado tuvo un episodio que se viralizó, donde el director de la emisora, Orestes Lucero, irrumpió al aire para protestar sobre la entrevista que ella le hacía a la madre de Facundo Jones Huala.

 

LGP: Fabiana, ¿pensás que estuvo ligado aparte de lo ideológico, al machismo?
Fabiana Bringas: Sí, porque estoy convencida de que esto no se lo haría a un compañero varón. Yo tengo más de 25 años como trabajadora de la comunicación y nunca en la vida un director salió así a reprender al aire a nadie, con esa brutalidad total. Además, si bien celebro que haya una secretaria general al frente del sindicato de prensa, en los medios sigue primando el hombre en los principales horarios. Sin ir más lejos, yo conducía el programa central de la mañana y ahora salimos a la siesta.

 

LGP: Nos acompaña también Susana Zaccaro, militante de La Poderosa y vecina de Yapeyú. Nos podés contar ¿cuál es el rol de la mujer en las organizaciones comunitarias y las cooperativas de trabajo?

Susana Zaccaro: Un espacio comunitario te dignifica un montón. A veces en el merendero, los recursos no nos llegan, y tenemos que sacar de nuestro propio bolsillo para aportar el pan, la levadura, la yerba… Las chicas de la cooperativa textil, si tienen pedidos generan una moneda y si no, no. Muchos sufrimos un montón de necesidades por la ausencia del Estado, lo que nos obliga a estar más atentas y más unidas. Y eso, nos hace empoderarnos.

 

LGP: ¿Cuál es el rol de la mujer, en la sociedad de hoy?

SF: La posición de la mujer está ligada a la existencia del sistema capitalista, que está en evolución. Tenemos que trabajar políticamente para terminar con el capitalismo. No olvidemos que estuvo la carnicería de la dictadura, que vino porque había un alza en la conciencia, entonces tenemos que trenzarnos entre nosotros y con los chicos para que ellos nos reemplacen. Enredándonos y recuperando la historia de las luchas.

 

LGP: Para terminar, ¿cómo se puede combatir, desde su mirada, a la reforma laboral que quiere implantar el macrismo?

SC: La reforma laboral empezó con nosotras. Nos tomaron como prototipo para aplicarla, interviniendo la UTA, que es un gremio grande, para decirle a los demás “Abran los ojos, no sean combativos, porque les va a pasar lo mismo”.

FB: Lo vivimos en carne propia, porque se está creando un vínculo tremendo entre la patronal y los empleados de prensa, dejando de lado a nuestros gremios, que tienen cada vez menor incidencia. Por eso, yo confío profundamente en las organizaciones de base y de mujeres que se construyen desde abajo. Con los zapatistas, aprendí que tenemos que crear otra forma de construcción que sea horizontal, con una mirada femenina y feminista, porque si seguimos repitiendo esa manera autoritaria que es el patriarcado, vamos a seguir perdiendo.

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