5 julio, 2018
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No te salvás ni haciendo malabares

 
*Por Claudio Miguel “Kiki” Savanz, comunicador de la poderosa asamblea de Zavaleta.
 
 

 
 
El martes 3 de julio la Legislatura Porteña se vistió de circo.
 
 
 ¿Larreta se dio cuenta de que es un payaso?
 
 
¿Los ministros siguen haciendo malabares con nuestro futuro? 
 
 
¿O los magos del gobierno siguen desapareciendo los fondos para la urbanización de las villas?
 
 
Casi, casi, pero no. 
 
 
Esta vez, a los anti pueblo se les cayó otra idea tan triste que ni el mejor clown te saca una sonrisa. Estos sí que tienen menos emociones que un mimo.
 
 
¿Dónde está la alegría que prometieron?
 
 
El proyecto de ley 1864-J-18 enviado por Horacio Larreta a la Legislatura Porteña busca modificar el código contravencional.
 
 
 
 
¿Y eso qué es? Es permitir la represión policial contra el que se gana la vida trabajando en la calle. Si se aprueba esta ley no solo se le está dando un marco legal a la violencia institucional, sino que están atentando contra la libertad de expresión y la diversidad cultural. Cabe destacar que también las denuncias por «ruidos molestos» se pasarían al ámbito público -además del privado- y podrían ejercerse a través de la denuncia anónima: o sea, te podrían detener solo diciéndo te que alguien te denunció anónimamente. Este atropello viene acompañado del tipo de sociedad que intentan imponer, no apta para los de abajo. Los últimos ataques a los manteros, vendedores ambulantes, comunidad africana, cierres de centros culturales y los conocidos casos de abuso de las fuerzas de seguridad en las villas, dan cuenta de esto.
 
 
Hablamos con Chester, músico callejero que exponía con breves pero concisas palabras como los afectaría esta ley: «Coloca al artista en un contexto de criminalización, y la cultura claramente queda muy apartada y sin apoyo. Es decir, perdemos todos».
 
 
También compartimos un momento con la payasa «Pan duro», una gran artista de la risa, que le habló «a los que están ahí adentro de la Legislatura tratando de gestionar contra el propio pueblo»: «¡Están bastante equivocados! Es una lástima que priven a gente de trabajar, como también al público de ser parte del arte y de la cultura popular, porque la cultura la hacemos entre todos.» Por esto, músicos, malabaristas, clowns, titiriteros, y cientos de artistas callejeros se hicieron presentes hoy en el exterior del recinto para ponerle un freno a semejante ataque a la libertad de expresión.
 
 
Entre tantas risas y música nos cruzamos con «NN», un mago que hace trucos por cada rincón de la ciudad. Y quisimos saber cómo sería para él Buenos Aires sin todos sus recovecos artísticos: «Triste, horrible, horrible, horrible», nos dijo, con una mueca de dolor en su cara. 
 
 
¿Ustedes se imaginan un subte sin música, o un semáforo sin malabares o una plaza sin títeres? Nosotros tampoco. Y desde nuestros barrios, apoyamos a los compañeros creadores de arte y sonrisas. Acá, allá y en todo el mundo. Siempre desde abajo, con los pies en la calle, luchando contra la monotonía y la injusticia social.

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