12 noviembre, 2018
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Ganó la memoria

 

por Nelson Santacruz, comunicador la poderosa asamblea de la villa 21-24

 

 


 

 

Hay una victoria silenciosa en la villa. 

 

Parece que empezó ayer temprano pero arrancó desde hace muchos años, allá por los 70. En aquel entonces, pedían agua, electricidad, cloacas, urbanización, alfabetización. Hoy lo seguimos pidiendo nosotros y nosotras, siguiendo ese legado. 

 

 

Militantes vecinos como Teodoro Urunaga, Oscar Zalazar, Ricardo Ortiz y María Ester Peralta, embarazada, trabajaron duro para sacar adelante la Villa 21-24. Fundantes de la primera Junta Vecinal del barrio, secuestrados, desaparecidos y asesinados por la dictadura militar: rostros de los y las 30 mil. 

 

Claro, es necesario refrescar la memoria para saber cómo llegamos a ayer. Descendientes de aquellas luchas, los argentinos, paraguayos, bolivianos y peruanos todavía tragamos saliva cada vez que se nos muere alguien por las malas condiciones de nuestro barrio:

 

Facundo Correa, a quien se le cayó un árbol por falta de urbanización. Micaela Gaona y tantas pibas asesinadas sólo por ser mujeres. Cristian Toledo, y tantos otros que mató la represión estatal. Francisca Alarcón y Jorge Balbastro, la pareja que murió calcinada en su casa tras un incendio que nunca fue apagado. Luz María Ortíz, infectada por el dengue del Riachuelo y que se nos fue por falta de atención sanitaria. Gilda Cañete, que falleció electrocutada por la falta de tendidos eléctricos seguros. Y una larga lista de nombres que nunca olvidaremos.

 

Pero, en serio, ¿cómo llegamos a ayer? De nuevo, es necesario refrescar la memoria.

 

La victoria silenciosa es que en medio del Superclásico Boca-River, se llevaba adelante un histórico triunfo villero. Tras seis años de que la Multicolor presidiera la Junta Vecinal, aunque debió haber llamado a elecciones hace dos años, los y las vecinas nos unimos para poder devolver esa alma villera a nuestro órgano de gobierno. Pues veíamos cómo esta lista se vinculaba estrechamente con el macrismo y funcionarios oficialistas de la Ciudad. Responsables directos e indirectos del abandono en el que vivimos y las muertes que sufrimos. 

 

El barrio se organizó bajo el lema Tierra, Techo y Trabajo obteniendo 3188 votos en total, encabezados por la lista Azul y Verde, contra los 1825 de las listas Verde “el Ceibo” y la Multicolor. Esa victoria se festejó como nunca ayer en la noche; con música, abrazos, risas, bailes y color. La organización popular, donde articularon sectores muy opuestos, logró doblarle el brazo a la derecha. Sin embargo, resta mucho trabajo por delante, manteniendo estos lazos y, sobretodo, organizando al barrio. Urge devolver a nuestra villa la confianza en el trabajo colectivo y en la política como herramienta de transformación.

 

Nos quisieron fragmentar pero no pudieron, compañeros y compañeras. Todavía nos queda un año más de macrismo, ese color amarillo como la fiebre, nos hostiga desde el 2007 cuando Mauricio Macri asumió como gobernador, y nos viene carcomiendo. Llegamos en el momento justo, pero ese triunfo de la unidad hay que sostenerlo con la confianza del barrio, pisando el barro y dejando de lado el ego del ombliguismo. 

 

 

Ya se lo demostramos al país: juntas y juntos pudimos hacer historia, desde la calle y con las urnas. 

 

Ahora queda replicarlo en todos los frentes y en todos los rincones.

 

Tengamos memoria. 

 
 

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