18 noviembre, 2018
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Nos llueven urgencias, respondemos con resistencia

 
El martes 13 de noviembre no le quiso hacer caso a las tradiciones supersticiosas y se puso ideal para que las compañeras, en la Casa Poderosa del Barrio Los Pumitas, saquen los tablones afuera para inaugurar el comedor “Pancitas Contentas”. Se colgaron guirnaldas y globos, era un festejo porque sabíamos que nuestros pibes y pibas se irían a dormir con el estómago lleno.
 
 
Hacía unos días, la tormenta inundaba nuestro barrio una vez más, barrio en el que cuando el sol quema no sale una gota de las canillas. Y sin embargo, así como no llega el agua muchas veces, abunda cuando falta urbanización. Pero eran esas compañeras, las que habían visto el piso de sus hogares convertirse en lagunas, las que se calzaron la camiseta, el delantal y agarraron la olla para alimentar a la pibada. 
 
 
Todo empezó a mediados de 2017 cuando siete mujeres organizadas comenzaron a hacer funcionar el merendero, viendo la necesidad de los más chicos de un espacio donde relacionarse y compartir una merienda digna. Nada de esto fue fácil: el lugar que disponían al principio era bastante precario, hasta que paso a paso se consiguió la Casa Poderosa. El dinero para la mercadería fue un subsidio mensual de $6000 de la Subsecretaría de Desarrollo Social de la Municipalidad de Rosario. Este año se pidió un aumento, que llegó en junio y fue solo de $90.
 
 
Cuando exigen compañeras de las barriadas
Las respuestas siempre parecen una cargada
 
 
 
 
El subsidio no alcanza para alimentar a los 80 pibes y pibas que se acercan al merendero, pero las necesidades están y cada vez son mayores. 
 
 
Durante el primer año en 2017 se entregaba merienda dos veces por semana pero este año se pasó a tres por la necesidad que tienen los niños y niñas de acceder a una comida digna. Por esa misma razón surge la idea de abrir un comedor.
 
 
“Pancitas contentas” va a funcionar con 20 vecinas que van a estar repartiendo dos veces por semana entre 100 y 150 raciones de comida. 
 
 
Abrir un comedor nunca es una buena noticia, porque si hay pibes que pasan hambre es porque los derechos básicos no son garantizados por el Estado. Pero
¡a la desidia estatal le hacemos frente con ORGANIZACIÓN BARRIAL!

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