27 noviembre, 2018
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¡Poderollazo!

 
 
Mientras el Estado invierte millones en la seguridad de los “líderes” globales, responsables, entre tantas cosas, del hambre en el mundo y la creciente crisis que atraviesa a la región; ante el creciente ajuste, cada vez más feroz y con impacto directo en los sectores más pobres, nuevamente los vecinos y vecinas de las villas nos organizamos para combatir la desidia estatal. No porque nos sobra la comida, sino porque nos sobra corazón decidimos organizar ollas populares, para las personas en situación de calle, que sufren más que nadie las políticas neoliberales que este gobierno lleva adelante.
 
 
 
 
Para notar el aumento notorio de las personas que se encuentran viviendo sin techo no necesitamos estadistas, basta con recorrer la ciudad para verlo. A través del Ministerio de Desarrollo, la administración Nacional, está reduciendo las porciones de comida y cambiando los menús de comedores populares, bajando la calidad nutritiva de los platos que preparan las vecinas en los comedores, es notoria entonces la reducción de carnes y verduras que envían a los barrios.  
 
 
Esto se traduce en listas de espera que superan ya en un 60% la capacidad de nuestros comedores en los barrios populares y las cifras que muestran el aumento mes a mes del precio de la canasta básica deja en claro dos cosas. Al gobierno cada vez le importamos menos y nosotros cada vez debemos organizarnos más.
 
 
En la zona sur de la Ciudad, hay una gran cantidad de gente que vive en la calle y se les hace muy difícil acceder a un plato de comida, ahí donde el hambre se hace presente, se hace presente la fuerza de la Patria Baja.
 
 
Entre vecinas y vecinos de las asambleas de La Poderosa CABA, decidimos parar la primera Olla Popular fuera de nuestras villas. Conseguimos donaciones de alimentos de comercios y verdulerías que pudieran ayudarnos y así juntamos los recursos para preparar la primera.
 
 
 
 
El miércoles 31 de octubre entonces, realizamos la primera Olla Popular, en la Plaza Nueva Pompeya, donde vecinas que trabajan en los comedores de la Villa 31, de la 21-24, Rodrigo Bueno, Zavaleta, Fátima, Villa 20 y la Villa 1-11-14, prepararon un guiso que repartieron en más de 100 raciones a personas en situación de calle, que se acercaron a las cacerolas humeantes.
 
 
“La olla es en la calle porque hay mucha gente que vive en estas condiciones y no tiene nada para comer. Sólo pueden comer un pedazo de pan, o tienen que revolver la basura para encontrar algo. Es muy injusto, porque todos somos seres humanos y tenemos derechos.” Nos decía Otilia Ledesma, vecina de la asamblea de la Villa 21-24, que participó en la elaboración del guiso. 
 
 
Y así cada miércoles, nos volvemos a presentar en la Plaza de Nueva Pompeya a las 19, con la ilusión de poder llegar a nuevos lugares donde también sea necesario un plato de comida.

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