17 enero, 2019
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En la Villa 21-24 las vecinas llevan la posta en la salud

 
 
* Letras y fotos por Brisa Ruiz, comunicadora de la poderosa asamblea de la Villa 21-24
 
Sabemos que la promoción y el cuidado de la salud no empiezan con la formación de  promotoras, están siempre presentes, porque las mujeres tenemos como mandato cuidar a otras personas. También entendemos la importancia de que haya vecinas especializadas en promoción que de salud y la necesidad de un espacio de atención e información para el barrio por eso las promotoras de la Casa de la Mujer de la villa 21-24  pusieron su primer posta de salud en Iriarte y Luna.
 
Una posta de salud es una instancia en la que las promotoras se organizan, saliendo al barrio con una mesita, sus identificaciones y banderas de la organización para recibir a las vecinas y vecinos que se acercan. Allí se toma la presión arterial, se charla sobre alimentación saludable, la importancia de la actividad física, los cuidados durante el embarazo, salud sexual y reproductiva, se entregan preservativos, se les explica cómo hacer un campo de látex y para qué sirve, difundiendo mediante folletos información de los CESACS del barrio y los lugares donde se puede hacer actividad física gratuita, días y horarios para realizarse testeo de HIV y también de las actividades de la casa de la mujer.
 
 
 
A parte de eso se hacen relevamientos, tomando registros de los valores de la presión arterial de cada vecino que se acerca o de las vecinas que estén embarazadas, comenzando así una base de datos y a partir  de ahí ver qué cosas son necesarias, qué problemáticas existen, si los derechos están siendo garantizados o no.
 
Las postas son muy importantes en el barrio porque no todas las personas se acercan al centro de salud, por lo tanto son el nexo para que las personas vayan a hacerse los controles adecuados y  al no estar siempre en un lugar fijo se pueden llegar a más vecinos y vecinas.
Todo esto implica una gran responsabilidad asociada únicamente al rol de la mujer, de lo femenino y también a la sensibilidad que sólo nosotras tenemos. Una responsabilidad que por otro lado, no es elegida. Y como siempre las más pobres somos las que más sufrimos estos mandatos y todas las formas de opresión.
 
Luchamos para que nuestra salud, física, mental, económica o social, deje de estar en segundo lugar.
 
 

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