7 abril, 2019
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Incendiados por el Estado

Fotos por Liliana Andrade, comunicadora de la poderosa asamblea de la villa 31.

 

 

En el día de ayer, otro incendio provocado por la ausencia del Estado dejó a dos familias de la Villa 31 en la calle.

 

En la Casa 42 de la manzana 5, en el sector bajo autopista del barrio, un cable de luz empezó a hacer chispas cerca de un transformador. Allí viven dos familias, uno de los integrantes logró bajar una garrafa de gas, que se encontraba en el domicilio, y avisó al resto de las personas que estaban allí para que desalojen el lugar. En ese instante, vecinos y vecinas llamaron a la Policía de la seccional barrio 31-31 bis. “Que se prenda, acá somos dos y no podemos hacer nada”, respondieron las Fuerzas de Seguridad.

 

Cuando regresó, el transformador ya estaba prendido fuego y las llamas alcanzaron su habitación, hicieron explotar la segunda garrafa que allí había, y una pared se derribó.

 

Las vecinas y vecinos subidos a los techos de casas aledañas arrojaban baldes de agua, intentado contener parte del fuego. Mientras tanto en el pasillo, la Policía hizo un cordón de oficiales impidiendo la ayuda y diciendo que las casas estaban vacías. De una de las casas cercanas al incendio un hombre intentaba salir por la ventana, mientras la Policia seguía sin dejar pasar a los vecinos y tampoco realizaban ellos la tarea de rescate porque “no tenían el equipo para hacerlo”. Éste fue rescatado por cuatro vecinas que lograron ingresar al domicilio.

 

Los bomberos tardaron media hora en llegar, quienes habían sido notificados por vecinos del barrio y no por la Policía, que nunca dio alarma. El recorrido hasta las casas incendiadas se podría haber hecho más rapido si hubiesen ingresado por la Avenida Perette y calle 10, pero las Fuerzas hicieron entrar al camión por calles que están rotas y son de imposible acceso.

 

Tendidos eléctricos que se prenden fuego, calles rotas y angostas por las que no pasa un camión de bomberos o una ambulancia y Fuerzas de Seguridad que responsabilizan a los vecinos de lo sucedido porque “si pagaban los impuestos esto no pasaba”, como dijo el oficial Esteche. La falta de urbanización hace al Estado responsable de este incendio y del que mató a Rufalda también.

 

Ante este nuevo abandono estatal, el grito del barrio es unánime: basta de negocio inmobiliario, ¡urbanización real ya!

 

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