16 mayo, 2019
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¡Justicia por Marcela Chocobar!

A cuatro años del travesticidio de Marcela Chocobar, el 21 de mayo comenzará el juicio a Ángel Azzollini y Oscar Biott, los dos imputados por este crimen. La familia de Marcela, querellante en la causa, deberá presentarse el martes 21 a las 9 hs en la Cámara en lo Criminal de la Primera Circunscripción Judicial de la provincia, en Malaspina 41 de la ciudad de Río Gallegos.  Desde la Mesa de Mujeres, espacio multisectorial integrado por sindicatos y organizaciones sociales, ya coordinaron acciones para manifestarse durante todo el mes de mayo y estar presentes  en el juicio.

 

Desde el 6 de septiembre del año 2015, día de la desaparición de Marcela, sus cuatro hermanas iniciaron este pedido de justicia para que el caso no quede impune y denunciaron irregularidades en el manejo de la causa llevada adelante por el Juzgado N° 3 a cargo de la jueza Roxana Suárez. Laura y Judith Chocobar, dos de ellas, integran el Frente de Géneros de La Poderosa en el barrio Madres a la Lucha.

 

Exigimos una sentencia de cadena perpetua para los responsables, y que la caratula de la causa cambie de Homicidio Simple a Crimen de Odio, en éste caso un homicidio generado en el «odio a la identidad de género».  Así como el año pasado, el Tribunal Oral en lo Criminal 4 resolvió condenar a prisión perpetua al único acusado en el juicio por el crimen de Diana Sacayán, asesinada con 13 puñaladas en octubre de 2015 en su departamento en el barrio de Flores de Capital Federal. En aquel juicio se incluyó por primera vez la figura de «travesticidio» y consideró que se trató de un crimen de odio en el que medió la violencia de género, al igual que a Marcela, la mataron castigando su cuerpo disidente, motivados por el machismo y la homofobia.

 

Marcela nació en Oran, Salta, y en 2008 se vino a vivir a Río Gallegos. Era una persona muy divertida, se la pasaba  bromeando según cuenta Laura. Le  gustaba bailar y lo hacía muy bien. Desde sus 8 o 9 años se probaba vestidos y jugaban a maquillarse. Marcela se sentía mujer, desde la adolescencia lo tenía claro. A sus padres les costó aceptar el proceso de transición de Marcela, pero sus hermanas siempre la apoyaron. Pertenecía a una familia de bajos recursos, su madre era ama de casa y su padre jornalero. 

 

A causa de la discriminación que sufría en la escuela dejó tempranamente los estudios y a los quince años comenzó a ejercer la prostitución porque era la única manera que encontró para mantenerse. Cuando sus hermanas se radicaron en Río Gallegos decidieron traerla para mejorar su calidad de vida y retomó la primaria. La vida en el Sur no fue fácil, la sociedad no la aceptaba y le costó mucho conseguir trabajo, hasta que entró a una empresa de limpieza.  Ahí, limpiando las escuelas conoció a unas compañeras trans. Cuando en mayo de 2012 salió la Ley de Identidad de Género, tramitó su DNI y eligió su nombre por una hermana que había fallecido.

 

El 6 de septiembre de 2015 se la vio por última vez a la salida del bar Russia de Río Gallegos. Una semana después, el 14 de septiembre de 2015 un vecino del barrio San Benito encontró su cráneo calcinado. Marcela en ese momento tenia 26 años. Unas cámaras de seguridad captaron el momento en que Marcela entraba a unas cabañas esa noche de su desaparición, acompañada por Oscar Biott, Ángel Azzollini y Adrián Fioramonti. Con esa prueba el 18 de abril de 2016 estos tres sospechosos fueron detenidos. Azzollini fue el único que confesó el crimen. Tanto él como Biott siguen presos a la espera del Juicio, mientras que Fioramonti fue excarcelado por falta de mérito.

A Marcela la mataron, le cortaron el cráneo, la  prendieron fuego y la desaparecieron, motivados por un prejuicio de género.
Sus 26 años fueron una lucha constante para ser lo que ella quería ser. Su sueño era abrir un Spa junto a una amiga masajista y tener su casa propia para traer a su mamá de Salta y que viviera con ella. Hoy en día su nombre se convirtió en una bandera importantísima de la lucha del movimiento de mujeres y disidencias de la provincia. Exigimos Justicia por Marcela Chocobar, que los  travesticidios dejen de estar
invisibilizados, que no haya cuerpos que valgan más que otros.

 

JUSTICIA POR MARCELA CHOCOBAR

NI UNA TRAVESTI MENOS