19 octubre, 2019
,

Gatillo fácil, justicia difícil

 

 

 

*Por Adriana Ramírez, mamá de Jonatan Ojeda, asesinado en Rosario por Martín Robledo, policía de la provincia de Santa Fe.

 

Joni tenía 17 años y era el más grande de mis dos hijos. En el último tiempo estaba muy contento estudiando cine y fotografía. También quería empezar un curso de gasista y esperaba cumplir los 18 porque mi hermana le había prometido que lo iba ayudar a entrar en la empresa donde ella trabajaba.

 

La madrugada del 18 de octubre de 2015 estaba acostada en mi cama y no me podía dormir. Joni había salido a una fiesta con sus amigos. Cerca de las 7 de la mañana me siento en la puerta de casa a esperarlo y escucho los disparos. En ese momento, mi hermano me grita desde el frente: “¡Adriana, el Joni!, y salgo corriendo hacia la esquina. Cuando llego, me encuentro con Jonatan ya fallecido en el suelo y Robledo colocando un revólver y un monedero al lado de su cuerpo. Al advertir esa situación, empiezo a gritar y el policía guarda esas cosas dentro de su auto.

 

Inmediatamente después llega mi hermano y Robledo le dispara al suelo cerca de sus pies para alejarlo del lugar. Tras varios llamados al 911, arribaron al lugar varios móviles de la comisaría 15° y del Comando Radioeléctrico, y lo primero que hicieron fue facilitarle ropa para que pueda cambiarse.

 

Después de todo lo que pasó, los hostigamientos continuaron. Balearon la casa de mi suegra en dos ocasiones, Robledo me hizo llegar por intermedio de los vecinos que quería que me vaya del barrio, amenazó a los testigos del hecho para que no declaren en la causa. Por un tiempo me siguió hasta la escuela donde llevaba a mi hija e intentó atropellar a mi cuñado dos veces.

 

Desde un primer momento la versión oficial fue que había existido un enfrentamiento, aunque nunca se probó esa teoría y Robledo fue imputado por el homicidio de Joni. Tras cuatro años de lo sucedido, quienes tuvieron a cargo la investigación nunca brindaron respuestas y actualmente la causa judicial no cuenta con un fiscal asignado. Más aún, pareciera que Robledo fue premiado porque meses después del asesinato fue ascendido a Jefe de la Seccional 22° de Rosario.

 

Pasó mucho tiempo y hoy siento que la justicia no avanza. Un policía mató a mi hijo y no se investiga por ser un pibe de barrio y vivir en la villa. Pero a pesar de tanta impunidad, todos los días le prometo a Joni que no voy a bajar los brazos hasta que se haga Justicia.

 

 

 

Relacionadas

NARCOTRÁFICO
24 agosto, 2022

LAS BALAS NOS PASAN CADA VEZ MÁS CERCA

Proyecto de Obras Tempranas
27 julio, 2022

Trabajo desde el barrio y para el barrio