7 enero, 2022
, CABA

DOS AÑOS IGUAL


El #COVID-19 no da respiro y en las villas de CABA la situación se agudiza gracias al poco personal, la baja capacidad de testeo y la falta de asistencia alimentaria a las personas aisladas.

En #Retiro, la Secretaría de Integración Socio Urbana (SISU) solo abastece con bolsones a las personas hisopadas en la Unidad Febril de Urgencia (UFU) del barrio, que no son más de 180 por día: los que se hacen el test en otros lugares no reciben nada. Además, se cerró el vacunatorio del barrio por falta de personal, ya que hubo varios contagios y no hay reemplazos.

En #Zavaleta y #Villa21-24, el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) directamente no está entregando bolsones a personas aisladas. Las filas para hisoparse en el Detectar son interminables, pero se atiende solo de 9 a 14, y mucha gente queda afuera: el personal para atenderla no es suficiente.

En #Lugano, el centro de testeo está funcionando solo con 3 de las 9 promotoras con las que cuenta, debido a los contagios y a la falta de reemplazos. Se atiende sólo de 9 a 13, y se llegan a hacer apenas de 100 a 150 hisopados por día.

En #RodrigoBueno no está funcionando el Detectar. Para testearse, los vecinos tienen que recorrer 2,5 km. hasta San Telmo, donde también hay largas colas. Desde navidad, tampoco se entregan bolsones.

La nueva ola de COVID-19 vuelve a descubrir las carencias del sistema de salud de la Ciudad de Buenos Aires. La vacunación es un avance gigante, pero en las villas seguimos enfrentando los mismos problemas que hace dos años. Sin asistencia alimentaria, sin capacidad de testeos y sin personal, la situación sanitaria solo puede empeorar.

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