19 agosto, 2022
, Infancias

CUANDO EL ESTADO LE FALLA A LA NIÑEZ

En la Argentina, más de la mitad de las niñas y los niños son empobrecidos. Según el INDEC la indigencia infantil, por su parte, alcanza el 12,6%. Cinco millones y medio de menores de 14 años necesitan políticas públicas para terminar con esto. ¿Es una cuestión de suerte? ¿O es ausencia del Estado en el lugar que naciste?

Este dedito iba a comprar un huevito, pero no le alcanzó, y el juego se terminó.

El estudio hecho por UNICEF dio que más de un millón de niñas, niños y adolescentes se saltean comidas. La pobreza provocó una reducción del 67% en el consumo de carne y del 40% en la ingesta de frutas, verduras y lácteos. Esta realidad se ve en nuestros comedores desbordados, ¡y encima el Estado nos debe 72 toneladas de alimentos!

¿El resultado?

Cada vez más pibes con malnutrición y desnutrición, lo que genera, entre otras cosas, obesidad, problemas de crecimiento y menos capacidad de concentración. La falta de detección temprana y los enormes obstáculos en el acceso a la salud en las villas agravan la situación: en muchos barrios no tenemos ni siquiera centros de salud, y en donde los hay, muchas veces no cuentan con pediatras ni entregan leche de fórmula.

Veo, veo, ¿qué ves?

Que al 50% de los hogares no le alcanza la plata para comprar libros ni útiles escolares. Que con la pobreza aumenta la deserción escolar porque se ven en la necesidad de salir a trabajar. Que en muchas villas no hay plazas ni espacios de recreación, y si los hay, los juegos suelen estar rotos o en mal estado. Que las niñas y niños juegan entre la basura y los tiroteos, y que el narcotráfico busca soldaditos cada vez más chicos, y que la policía es cómplice del mismo fuego.

1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10. El Estado sigue jugando a las escondidas.

¿Cuánto valen las vidas de las infancias empobrecidas?

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