4 noviembre, 2022
, Orgullo

BALLROOM: UNA DANZA DESDE LA FURIA ORGANIZADA

La serie de coreografías, bailes, intervenciones y pasarelas que nacieron como herramienta artística para deshacerse de los cánones coloniales, conocida como Ballroom se hace más que imprescindible en un momento en el que, según la Casa del Encuentro, desde 2015 a la actualidad hubo más de 50 trans-travesticidios en nuestro país y los crímenes y ataques de odio no merman en este cis-tema de inequidad.

Desde el Ballroom se desprendieron muchas categorías que hoy destellan en las pasarelas de Buenos Aires, tales como el “Face” o el “Realness” con sus más poderosas intervenciones y montajes. En la antesala de la #XXXIMarchaDelOrgullo, quisimos conocer algunas voces y nos dimos el gustito de invitarlas a la redacción de La Garganta a @flaviobanks, @laurent_tpk y @fiordi_007, para que nos acerquen sus definiciones sobre este movimiento.

«El Ballroom es una forma de vida. Es una comunidad. En ella hay un lenguaje de lucha en común, uno de reconocimiento en muchos aspectos”, dice Laurent.

“Es cultural pero también una política del afecto. Es volver a la idea de que nuestra práctica política es contra la espectacularidad. Atrás hay una construcción de familias, amistades, comunidades. Lo afectivo nos salvó muchas veces en esta sociedad marcada por el heterocis, el patriarcado y la desafectivización de los vínculos. Es una danza principalmente de reivindicación que habla de una manera de batallar en las calles, de contar una historia e inventar personajes para resistir a una sociedad aplanadora. Es pura furia organizada”, comenta Fiordi.

“Salva vidas porque es un modo de vida. No parte de ninguna academia. Lo sentimos no solo en competencias sino todos los días. Hay que pensar que es un momento de celebración. Vamos todas, a bailar y a batallar como acto político. Me muestro, visibilizo e inspiro caminando… más allá de ganar”, agrega Lady Banks.

Con brillantina, colores, consignas, poses y batallas en los escenarios, las, los, les artistas levantan los gritos orgullosos de cualquier corporalidad, pero más aún, muchas reivindicaciones políticas que son ocultadas por este cis-tema opresor.

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