21 noviembre, 2019
, Chile

En Chile ya nos quitaron todo, hasta el miedo

 

 

* Por Patricia Núñez, fundadora de la Escuela Agroecológica Reberde en Chile, militante exiliada.

 

Mi lucha es contra los transgénicos, específicamente contra multinacionales como BAYER, MONSANTO, SYNGENTA y PIONEER, empresas que amenazan nuestra existencia haciéndonos comer los que ellos quieren que comamos. Por esto, defiendo la autonomía de la siembra y los saberes campesinos y ancestrales de la tierra. Lo más importante para mí en este mundo, lo que rige mi vida, es ser guardadora de semillas, un rol que implica un compromiso de vida, que, en mi caso, se traduce en 20 años de trabajo y militancia en relación a la autonomía y soberanía de la alimentación.

 

Formo parte de la Escuela Agroecológica Reberde, un espacio de activismo agroecológico que se proclama en defensa por una vida en dignidad. Allí, las alumnas y alumnos trabajan la tierra, la meditación, la ancestralidad, pero también el sentido crítico hacia la información. Nadie que esté en la Escuela ignora cuestiones políticas, ni desconoce las coyunturas y contingencias sociales. Por el contrario, cada persona que forma parte de este lugar tiene que ser capaz de pararse frente a cualquier senador, diputado e incluso hasta el presidente de la república, y exigir lo que tenga que exigir.

 

Estos años de molestar a las multinacionales no han sido gratuitos, ya que me amenazaron mucho. Hoy, decido salir a hablar porque a mis compañeros los están yendo a buscar a sus casas, y porque están desapareciendo personas. Me tocó ser, tal vez, la punta de la flecha para empezar a armar algo aquí, porque hay muchos compañeros que están siendo perseguidos y amenazados, y no sabemos en qué va a terminar esto. Yo hoy tuve que autoexiliarme por las amenazas y hoy recibo la solidaridad latinoamericana.

 

 

La situación en Chile es crítica. Las pensiones bajas, los sueldos miserables, el hecho de que el costo de vida suba todos los días, hizo que todo esto estalle. Todos los gobiernos que han pasado y que no hicieron finalmente nada para el pueblo, llevaron a que esto desborde. Muchos dicen “pero si sólo le subieron treinta pesos el micro”, y eso es lo que rebalsó el vaso. Este gobierno no supo apagar el incendio, en vez de tirarle agua o tirarle una manta le tiró bencina. Es un gobierno que no tiene ni pies ni cabeza, no tiene corazón, es un gobierno tremendamente capitalista.

 

Esto tiene un objetivo que no sabemos cual es. Hay videos que muestran cuando los policías le decían a la gente que saqueen, y la gente ha saqueado, y van los mismos policías y los persiguen y los meten presos. Quizás, el propósito de todo esto es desarticular todas las organizaciones sociales, desarmar todo lo que se había hecho, quizás es volver a una nueva dictadura. Hoy, el pueblo quiere una nueva Constitución, sueldos dignos, mejoras en la educación, mejoras en el sistema de salud, que el agua vuelva a ser nacional, que las carreteras vuelvan a ser nacionales. Queremos tener todo lo que hemos perdido, porque lo vendieron todo. Nosotros decimos que no tenemos miedo, porque ya nos quitaron todo, hasta el miedo.

 

El presidente dijo que estamos en guerra y nosotros estábamos con cacerolas, mientras ellos tenían balas de verdad. Eso no es una guerra, eso es una matanza. No vamos a parar hasta que Piñera renuncie. Por las redes sociales uno se va organizando, pero también visitándose y juntándose, hasta el punto en que sabes que tenés que ir a marchar. Ya está instaurado, todos los días hay una movilización, y las redes sociales han contribuido para que la gente haga circular la información y nos contagiemos. Si hay algo bueno en todo este conflicto es que los barrios se han unido y los vecinos y vecinas volvieron a salir a la calle, se volvieron a mirar. La gente empezó a confiar en el otro.

 

Todo el mundo decía que el pueblo chileno en un momento se va a cansar de tanta movilización o de luchar, pero eso no va a pasar. Este «oasis» se transformó en un pantano, y este gobierno será juzgado, tarde o temprano, porque los ojos del mundo están mirando a Chile.

 

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