11 noviembre, 2009
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Un caño

Fútbol popular en la 31 bis.Sabe con certeza el ingeniero que no caerá sobre su cabeza ninguna loza, porque así fueran ciertas las vulnerabilidades edilicias que curiosamente lo desvelan, para eso debiera pisar la villa 31. Tal vez, ese superávit de preocupación destinado a la infraestructura pueda saldar parte de la evidente despreocupación por los ciudadanos que la habitan. Lo tremendo, lo inaceptable, lo intolerable para el ingeniero, es que la villa 31 siga de pie, con 70 años de aprendizajes, con su juventud militante y con la inagotable voz de los que no tienen voz. No entiende, ni entenderá, que la organización popular de un pueblo que no cayó ante las picanas, no caerá ante las chicanas de un embate empresarial, aunque traiga en la vanguardia hasta al Jefe de Gobierno. La resistencia histórica de la villa 31 pide a gritos la radicación inmediata, como pidió Bis para seguir construyendo su futuro con el sudor de los vecinos, ante la ausencia crónica de un Estado que apenas ha intentado talar la historia para tasar la tierra.

La Poderosa en la villa 31 bis es una hija de Mugica, es una obra del Che, es una idea que no desapareció. Casualmente se trata de la misma historia que prometieron borrar de un machetazo, hasta que los vecinos le pusieron el pecho a las infamias, sobre el asfalto efervescente de la autopista Illia, tristemente opacado por un zócalo televisivo que, con solemne desconsuelo guillermoandinezco, advertía sobre el terrible caos en el tránsito. No han hecho más que regar de argumentos e impotencia la fuerza combativa de una comunidad que sigue creando, mientras le pasa las faltas al Estado oportunista, que obviando su indisimulable ausentismo perfecto reclama impunemente su supuesto título de propiedad.
Reflexión para la acción.La tierra es para quienes la trabajan, y quienes la trabajan aquí están, una vez más, celebrando una pollada para financiar el arreglo del desagüe de las manzanas 13 y 14, consideradas una prioridad en las asambleas poderosas de las últimas semanas, por las constantes inundaciones que no resultan informe de ningún noticioso. Los vecinos vendieron, y los vecinos compraron, más de cien pollos espectaculares, además de ofrecerles panchos y fútbol popular a los pibes del barrio, en una tarde sabatina que también tuvo torneo de truco y hasta a un Barney auténtico, para pintar de colores la trama barrial y la unidad vecinal que jamás pudieron licuar.  De ahí, brotan las manos para el espacio de apoyo escolar que funciona los lunes y jueves, como brotan los pies para el fútbol popular de todos los miércoles. Porque ahí, donde nada existía 70 años atrás, existe ahora una identidad y una historia, escrita por las mismas familias que debieron arremangarse para sembrar escuelas, para crear salitas, para vivir con dignidad. La recaudación de la pollada permitirá conseguir genuinamente los 80 metros de caño necesarios para el desagüe, sin manos benefactoras; apenas con las mismas que cavarán la canaleta y que seguirán convocando al trabajo voluntario, para ya no detenernos. No habrá empresa, ni topadora, que vuele de la conciencia la pertenencia a estas tierras, donde tantas familias debieron afrontar otros tiempos y donde ahora exigen planificar los que vendrán.

Sobran pruebas, en el Brasil que los medios ponderan por estos días, de la eficacia que han tenido los planes de radicación definitiva como única justa propuesta de edificar el futuro propio, ladrillo a ladrillo, en las tierras que indica el único administrador sensato, el mandato cultural. Posiblemente no lleguen hasta los vecinos de Retiro las gracias por haber oficiado autónomamente durante siete décadas como garantes de sus propios derechos, pero mucho más tardará en llegar la apatía y la resignación frente a la injusta subsistencia que impone la amenaza permanente de la especulación financiera. Más temprano que tarde, el poder popular arrastrará al Estado al cumplimiento de sus compromisos históricamente postergados. Y mientras tanto, aquí estaremos, como siempre, avanzando colectivamente en la construcción social que jamás se derrumbará. Aquí estaremos, ingeniero, resistiendo; como Mugica nos enseñó.

Mujica vive.

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1 Comentario;

  1. ME CONMUEVE ESTA NOTA Y ME ANIMA A SEGUIR LEYENDO, LOS DESCUBRÍ POR UNA QUE LEÍ RECIÉN EN EL DIARIO «EL ARGENTINO» EN DONDE DIEGO HABLE BIEN CLARITO DE LA «ESTIRPE»QUE GOBIERNA LA A.F.A.
    SIGAN SIEMPRE CON LA MISMA ENERGÍA.

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