20 marzo, 2014
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¿Por qué gritamos con nuestros docentes?

¡Fuerza, maestros!

Porque reclaman algo justo.

Porque nosotros no podemos ni queremos pagar una escuela privada y, entonces, defendemos la pública.

Porque en las villas también tenemos a los pibes en casa muchos días al año y en muchos casos hasta perder la escolaridad, por las inundaciones que nos aíslan en los pasillos, como consecuencia de la falta de cloacas y el incumplimiento de las leyes de urbanización que bastardean los mismos que bastardean el paro.

Porque “todos los años lo mismo” es un argumento para defender la medida, no para atacarla.

Porque las diferencias internas de cualquier gremio conforman una parte indispensable de la democracia y no un recurso chicanero para deslegitimar los mandatos de asambleas masivas.

Porque muchos les reclaman a los responsables de las aulas lo que no se animan a reclamarles a los responsables de la educación.

Porque quienes debieran contener a los chicos en estos días son los responsables de haber administrado pésimamente los recursos públicos, en beneficio de muchos privilegiados que ahora exigen docentes en las aulas.

Porque mienten sobre sus salarios, quienes no pueden con sus verdades.

Porque no fueron los maestros quienes decidieron qué presupuesto asignarle a cada ministerio, ni los que aceptaron que sus derechos fueran utilizados como variable de ajuste.

Porque, en todo caso, la explotación o manipulación en las escuelas privadas debe ser rectificada, y no ratificada para exigirle a los estatales ese nivel de sumisión.

Porque la experiencia de haber laburado en negro o en condiciones infrahumanas en cualquier rubro no es un parámetro, ni un mérito, sino una deuda como sociedad, que difícilmente podremos saldar mientras no nos animemos a aprender de los que se animan a enseñar.

Porque no hay medida más “extrema” que llenar las aulas de trabajadores precarizados.

Porque no queremos “dejar” a los chicos en el colegio, sino saber que van a educarse en manos de personas que podrán abocarse a ellos, con las condiciones justas garantizadas.

Porque no queremos que nuestro futuro esté subyugado a las energías sobrehumanas de laburantes exprimidos.

Porque ya hubo demasiados marzos de medidas creativas, pacíficas, tolerantes y contemplativas, que sólo perpetuaron el conflicto.

Porque si los pibes pueden entender que San Martín luchaba por la libertad de los pueblos, también pueden entender que los docentes luchan por los derechos de esos mismos pueblos.

Porque queremos que nuestros pibes aprendan a defender lo suyo.

Porque nadie habla del paro de los funcionarios que debieran estar resolviendo el conflicto.

Porque estos docentes son los mismos que luchan por la infraestructura y los insumos de estas mismas escuelas.

Porque la escuela pública somos nosotros.

Porque los verdaderos responsables cobran mucho mejor que cualquier docente.

Porque el salario de los maestros, siempre, es una inversión.

Porque el educador que decidió parar no paró: nos está educando.

Porque los trabajadores del Estado no pueden cobrar en negro.

Porque los “pobres” estamos afectados por el paro, pero mucho más por el sistema que les impone tener varios empleos a la vez.

Porque hubo que luchar mucho para que existiera el derecho a huelga.

Porque los pibes merecen la plena atención y concentración de los hombres y mujeres que se abocaron a semejante desafío.

Porque 12 días sin clases es grave y un mes sin clases sería más grave, pero una eternidad de abusos es mala educación.

Porque Scioli todavía ni se enteró que Luciano Arruga no empieza la escuela desde hace 5 años.

Porque amar al Estado es pararse de manos por la educación pública.

Porque la dignidad es infinita, no cuatrimestral.

Porque alguna vez los gobiernos deberán aprender la lección.

Porque el salón de actos está funcionando horas extras, en la calle.

Porque nuestros docentes han dado sobradas muestras de amor a nuestros barrios.

Porque los maestros también son padres, que quieren a sus hijos en las escuelas.

Porque las escuelas también son madres que quieren a sus hijos con los maestros.

Porque los hijos también son escuelas que quieren a sus padres con los maestros.

Porque a nosotros nos enseñaron que al docente se lo respeta.

Y porque Carlos Fuentealba está presente.

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¡FUERZA, MAESTROS!

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La Poderosa

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10 comentarios sobre «¿Por qué gritamos con nuestros docentes?»

  1. Buenas, me pareció excelente la comunicación. Soy docente dentro del plan FINES en la villa 1-11-14 y quería denunciar la situación de precarización en la cual estamos contratados. No cobramos aumento este año, tenemos contratos cuatrimestrales, no tenemos ART ni posibilidad de licencias entre otras cosas.
    Además quizás se cierre mi sede por la lucha de estos reclamos, sin pensar en los alumnos que hicieron un año completo.
    ¿Habrá posibilidad de que la revista nos «visibilice»?
    Gracias!

  2. Me emociona la nota les pido permiso para fotocopiarla y repartirla siempre citandolos ,en estos dias me he cruzado con unos cuantos exalumnos que ahora son docentes y hemos saltado gritado puteado y nos hemos emocionado cantando el himno 50.000 personas todas juntas en la plata.de tanta emocion junta me va estallar el cuore y encima ustedes publican esto no tengo mas lagrimas de emocion los quiero¡¡¡

  3. Excelente reflexión compañeros!! cuántas verdades dichas. Esas palabras son las palabras de muchos de los docentes que hoy estamos en la lucha!!! debería ser una solicitada de cualquiera de los diarios, pero seguramente no la publicarían…los medios de comunicación con sus interlocutores a la cabeza sólo se ocupan de hacernos responsables de lo que no somos y de mentir descaradamente, aún sin verificar la información. Darle cámara a Baradel y después hacer comentarios deshonestos es parte de la prensa que hoy tenemos.Qué país generoso!!!

  4. Gente de La poderosa:
    Me levantaron el ánimo con esa carta. Realmente me siento culpable de seguir con este paro y los verdaderos responsables se jactan de su bondad cuando en verdad están disfrazados para su propio beneficio.
    Gracias. Soy docente desde hace treinta y pico. y cada vez amo más mi profesión
    Graciela Piccini
    Colón

  5. Muchas verdades para una sola: Cumplir con las obligaciones que demanda ser funcionario del Estado desde el lugar donde los «otros» cumplen roles fundamentales para que su función tenga sentido.
    Lamentable la agresión a la Ministra.

  6. GRACIAS LA PODEROSA!!! Soy docente y leer el apoyo de Uds…me colma! Sé lo comprometidos que son mostrándonos una realidad de la cual, a veces, no conocemos…no vivimos…y ningún medio se encarga de aclararnos (muy por el contrario, «oscurecen»). SIGAN INFORMANDO DE VERDAD…ABRIÉNDONOS LOS OJOS!!! SON IMPRESCINDIBLES! Saludos de una docente de Esquel, Chubut!!!!

  7. Soy docente de la Escuela Pública y no tengo mas que palabras de agradecimiento. Claridad, ternura, amor, emoción…gracias, mil gracia por este abrazo!!!

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